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Símbolo de fe y fuerza espiritual

En el budismo, el tigre es una de las cuatro dignidades del camino del guerrero; representa compasión y generosidad. 

Bután está considerado como un ecosistema crucial para la supervivencia del Tigre de Bengala Real (Panthera tigris tigris) debido a su compromiso con la preservación de su paisaje natural. Es un país que aprecia su privacidad y por esta razón nunca promoverá la presencia del tigre como atracción turística. Al contrario, Bután desalentará la interferencia humana en las profundidades de los territorios donde habitan los tigres.

Los tigres de bengala son seres solitarios; los cachorros dependen de su madre los primeros 18 meses de sus vidas hasta que comienzan a cazar por sí mismos. Con el tiempo, se alejan de la camada para empezar una existencia de soledad, ya que prefieren merodear y cazar en los rincones aislados de los bosques de Bután, donde abundan las especies presa que han nutrido al tigre en su lucha por sobrevivir.

 

 

 

El gobierno y organizaciones dedicadas a la conservación, como La Fundación de Bután, con ayuda del Instituto de Conservación e Investigación Ambiental Ugyen Wangchuck (UWICE), se han comprometido a proteger los hábitats que albergan especies en peligro como el tigre de bengala, el cual aparece en la Lista Roja de IUCN. De acuerdo con un censo de tigres del 29 de julio, 2015 (día mundial del tigre) que se llevó a cabo gracias al gobierno y a organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Bután reportó 103 tigres que viven en los territorios vírgenes del país, abarcando desde áreas subtropicales hasta bosques de altitudes inusuales.

Bután es un país profundamente involucrado en la conservación de toda especie dentro de su territorio, y forma parte del área de conservación del Himalaya Occidental. En un esfuerzo de preservar al tigre, Bután y el resto de los 13 países con tigres en estado silvestre en el mundo, en colaboración con la Iniciativa Global del Tigre del Banco Mundial, propusieron establecer un sistema para restaurar los números en la población de tigres en libertad fomentando conciencia en el público y disminuyendo las amenazas que resultan en la degradación del hábitat. También buscan expandir la protección en contra de los cazadores clandestinos.

El tigre de bengala habita algunas de las áreas protegidas de Bután como el Parque Nacional Real de Mana y el Parque nacional Jigme Dorji, los cuales ofrecen las condiciones perfectas para que la especie prospere.

 

 

 

 

El Bengala tiene las características típicas de un tigre: pelaje anaranjado o amarillo con rayas negras, pero existen las mutaciones del inusual tigre blanco y el incluso menos común tigre negro que también provienen del Bengala. Asimismo se distingue por ser la segunda subespecie más grande; el tigre siberiano es el más grande. Los machos pesan aproximadamente 221kg y miden alrededor de 2.7 a 3.1m de largo, incluyendo la cola. Ya que son criaturas crepusculares, solo cazan al alba o al atardecer, y su pelaje anaranjado rayado les permite camuflarse en el contraste entre las sombras y la tenue luz del sol para acechar a su presa. Son nativos de Bangladesh, Bután, India y Nepal, y son profundamente apreciados dentro de la cultura. Bután, en particular, es extremadamente respetuoso  de esta especie por su simbolismo espiritual y su importancia dentro del budismo, y muchos han aconsejado al resto de estos países que tomen la iniciativa para estar más involucrados en la preservación de sus tigres.

Sin embargo, la piel y los órganos del tigre son codiciados en el mercado Chino, donde algunas personas creen que contienen poderes curativos. Esta clase de demanda fomenta la caza clandestina y reduce los números en la población de tigres. La deforestación y la falta de presas también ponen en peligro la supervivencia de este felino. La pérdida de cualquier especie, especialmente un gran predador como el tigre de Bengala, afectaría un ecosistema en formas inimaginables, así que es fundamental continuar trabajando para la conservación de todos los aspectos de la naturaleza  con la eficacia de Bután.

 

 

 

Se dice que en el siglo VII, el gran Padmasambhava, quien introdujo el budismo a Bután, realizó un recorrido desde el este al oeste de esta nación para ahuyentar a los espíritus malignos. Llegó al templo sagrado Taktsang en Paro, también llamado “El Nido del Tigre”, montado en el lomo de una tigresa voladora.

 

 

Texto: Ashanti Rojano ± Foto: © Dekanaryas / © Alistair Thomas / © Suttiporn Suksum ek / © Stephenmeese

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