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“Navegar es preciso; vivir no es preciso”

Navigare necesse est vivere non necesse

 – Plutarco, “Pompeyo” en Vidas Paralelas

Los hombres primitivos usaron cualquier objeto que flotara para recorrer pequeñas distancias en los cuerpos de aguas cercanos a sus colectividades. Existe la creencia de que los antiguos egipcios fabricaron la primera embarcación creada por las manos del hombre, que ha sido descrita como una canoa cincelada en el tronco de un árbol. Tiempo después comprendieron la manera de aprovechar las fuerzas del viento para propulsar sus naves mediante la invención de un artículo marinero que ha llegado hasta nuestros días: las velas.  Los egipcios usaron lienzos de papiro para confeccionarlas.

El arqueólogo Kamal el-Mallakh halló en el año 1954 una de las evidencias más remotas de la navegación egipcia, que es posible observar en el Museo de la barca de Keops en Guiza, Egipto. Son restos de la barca funeraria o solar del Faraón Khofú (Keops en griego) de la dinastía IV (2547 - 2524 a. C.). La nave fue hallada totalmente desmontada en 1,224 componentes: tablas de madera de cedro y remos, cuerdas de hierba de halfa, tacos y listones de madera, así como grapas de cobre. Tiempo después, la embarcación fue reconstruida y las investigaciones confirmaron que fue usada para navegar; también se cree que solo cursó las aguas del Nilo. Sus medidas: 43,4 m de eslora, 5,6 m de manga y 1,5 m de calado.

 

 

Amura,La historia de los barcos comenzó con los antiguos egipcios y sus navíos con velas.La historia de los barcos comenzó con los antiguos egipcios y sus navíos con velas.

 

El primer relato histórico del comercio marítimo a gran escala también pertenece a esta civilización, atribuido al Faraón Snefrú (2650 a. C.) cuya memoria ha llegado a nuestros días conservada en la “Piedra de Palermo”, donde se cita lo siguiente: “trajo 40 barcos llenos de troncos de cedro” y se refiere a dos expediciones marítimas enviadas por él a Biblos (hoy Líbano).

Existe una reproducción pictórica de un barco en el templo mortuorio del Faraón Sahure (2550 a. C), quien fue otro de los grandes precursores de la navegación al protagonizar el envío de una flota con su ejército a costas asiáticas. A este faraón se le atribuye el primer viaje hacia el misterioso país del Punt.

 

Amura,Antiguo mapa de la navegación en el Río NiloAntiguo mapa de la navegación en el Río Nilo

 

Amura,Museo de la barca solar de Keops en Guiza, Egipto.Museo de la barca solar de Keops en Guiza, Egipto.

 

“Exploraré las rutas hacia Punt, descubriré los caminos hacia las terrazas de mirra, tras guiar a la tropa por mar y tierra para traer maravillas de la Tierra de dios para este dios que ha creado sus perfecciones.”

(texto en las inscripciones del  templo de la reina Hatshepsut en Deir El Bahari)

 

Amura,Estatua de Hatshepsut. Museo Metropolitano de Arte, Nueva YorkEstatua de Hatshepsut. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

 

Hatshepsut: la reina-faraón

 

La expedición más célebre de la navegación egipcia fue dirigida e ideada por la reina Hatshepsut de la dinastía XVIII, quien gobernó con el nombre de Maatkara Hatshepsut entre el 1490 al 1468 a. C. sobre el alto y bajo Egipto. Sus habitantes vivieron –durante los 22 años de su reinado– uno de los más largos períodos de paz y prosperidad económica. Ella restableció rutas comerciales; comisionó la construcción de innumerables edificaciones, entre los cuales destaca sobremanera su templo funerario en el complejo de Deir El Bahari, situado en la ribera del Nilo, que en la actualidad está considerado como una de las maravillas arquitectónicas del antiguo Egipto.

Hatshepsut era la hija primogénita y única del rey Thutmosis I y de la Gran Esposa real Ahmose; al morir su padre, debió heredar su poder por linaje y por la voluntad expresa del Faraón. Este era un derecho imposible de recibir, ya que existía la creencia de que los dioses habían dictaminado que el papel de rey solo podía ser ostentado por los hombres. Hatshepsut se casó entonces con su hermanastro Tutmosis II, asumiendo el título de esposa principal y reina durante 15 años hasta la muerte de su cónyuge. Un hijo de este último con una concubina, nombrado Tutmosis III, seguiría en la sucesión; sin embargo, era apenas un niño, de manera que Hatshepsut reinó como regente. En el año 1437 a. C., se auto coronó como faraón, dando inicio a un inaudito y exitoso reinado, considerado como uno de los episodios más brillantes de la historia del antiguo Egipto.

 

Amura,Templo funerario de la reina-faraón Hatshepsut conocido como Deir el-Bahari. Templo funerario de la reina-faraón Hatshepsut conocido como Deir el-Bahari.

 

Amura,La capilla de Amón-Ra, en Tebas, Egipto. La capilla de Amón-Ra, en Tebas, Egipto.

  Amura,Templo funerario de la reina-faraón Hatshepsut conocido como Deir el-Bahari. Templo funerario de la reina-faraón Hatshepsut conocido como Deir el-Bahari.

 

Expedición marítima hacia el País de Punt

 

Durante al menos 200 años se enviaron esporádicas incursiones al país de Punt, cuya localización exacta se desconoce, aunque hay teorías que lo sitúan en las costas de Somalia. Este era un sitio legendario, muy arraigado en la cultura egipcia, al que se dedicaron cuantiosas narraciones. La más famosa y mejor documentada de estas travesías fue la enviada por la reina-faraón Hatshepsut. En el complejo de Deir el-Bahari, la “mujer rey “ –como también se le reconoce– encargó se dejara un exhaustivo registro del viaje, relatando para la posteridad los pormenores de la expedición.

En ellos se cuenta que durante el quinto año de su reinado, Hatshepsut envío 5 navíos –conocidos como kebenit– que se podían navegar a vela y con remos, rumbo al Mar Rojo a través del canal de Wadi Tumilat, después de descender por el río Nilo. El trayecto duró varios meses hasta alcanzar las playas de Punt. La decoración en los muros relata que los marinos fueron muy bien recibidos por el rey Perehu y su peculiar esposa, plasmada como obesa y deforme, acompañados por sus tres hijos. De regreso, sus navíos trajeron los tesoros resultantes del trueque con los habitantes de Punt: árboles de mirra y ébano para trasplantar, entre otros. Maderas preciosas, animales, pieles, cosméticos, perfumes, joyas, marfil, resina de mirra y el preciado incienso que se cuenta como motivo principal de la expedición, ya que era la primordial ofrenda al dios Amón, del cual Hatshepsut se proclamaba como hija legítima. En una de las escenas de los relieves del templo, el Dios Amón se refiere a Hatshepsut de este modo: “Tú eres el rey, quien ha tomado las Dos tierras, Hastshepsut – engendrada por Amón”.

Tras su muerte, sus sucesores la quisieron condenar al olvido sin éxito, ya que sus logros, su existencia, siguen intrigando a los investigadores; quienes apenas en el año 2007 identificaron su momia, desaparecida durante siglos. También los escritores se han interesado en develar su misterio, entre los libros dedicados a ella están: Hatshepsut de reina a faraón de Egipto de Teresa Bedman y Francisco J. Martín Valentín; Hatshepsut, la reina misteriosa, escrito por la gran egiptóloga Christiane Desroches o La dama del Nilo de Pauline Gedge. O

  Amura,Vista al río Nilo desde el Templo de Philae en Aswan, Egipto. Vista al río Nilo desde el Templo de Philae en Aswan, Egipto.

  Amura,El templo de Karnak, en Tebas, dedicado al Dios Amón-Ra. El templo de Karnak, en Tebas, dedicado al Dios Amón-Ra.

 

 

Texto: Maruchy Behmaras ± Foto: KN3 / VIAJETE / B0 / NATIONAL GEOGRAPHIC / EGIPT TRAVEL / BP / XNE / JAR

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