En el territorio donde la relojería se encuentra con la alta joyería, pocas Casas poseen una narrativa tan coherente como Tiffany & Co. Su más reciente lanzamiento, el reloj Enamel, no es sólo una novedad estética: es un manifiesto que reivindica el legado creativo de Jean Schlumberger y lo traslada, con rigor técnico y sensibilidad histórica, al pulso contemporáneo.

La colección –producida en cantidades limitadas– debuta en tres versiones alojadas en una caja de 36 mm en oro blanco o amarillo de 18 quilates.

Desde el primer vistazo, el reloj declara su filiación con la icónica colección Croisillon de 1962, concebida por Schlumberger (1907-1987), cuya impronta gráfica y cromática se convirtió en un código reconocible del siglo XX. Aquí, la carátula engastada con diamantes dialoga con un anillo giratorio esmaltado en blanco o en el inconfundible Tiffany Blue, acompañado por el característico motivo de punto cruz en oro amarillo de 18k.

La historia detrás de esta pieza se remonta mucho más atrás. La maestría de Tiffany en el arte del esmalte data de la década de 1870, cuando la Casa presentó sus primeras creaciones esmaltadas, incluido un set de postres exhibido en la Exposition Universelle de París de 1878. Desde entonces, en colaboración con joyeros y orfebres, perfeccionó técnicas como cloisonné, flinqué y grisaille, aplicadas a jarrones, broches y relojes de mesa. Entre las piezas históricas destacan relojes de chatelaine del siglo XIX, el célebre Apple Blossom de 1889 y refinados relojes Art Déco de los años veinte.

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, Los modelos de la serie Enamel están inspirados en la herencia de Jean Schulemberger. Los modelos de la serie Enamel están inspirados en la herencia de Jean Schulemberger.

 

En 1962, Schlumberger rescató el esmalte paillonné, técnica desarrollada en el siglo XIX y prácticamente olvidada a mediados del XX. Su ejecución exige precisión milimétrica y una sensibilidad cromática excepcional: diminutos fragmentos de oro o plata de 18 quilates se colocan sobre la superficie, se cubren con esmalte translúcido y se cuecen a altas temperaturas.

El proceso –aplicación, esmaltado y cocción– puede repetirse varias veces hasta alcanzar la profundidad y luminosidad deseadas. Hoy, muy pocos artesanos dominan esta disciplina.

El reloj Enamel traduce ese virtuosismo en una arquitectura dinámica. La carátula se divide en un disco central fijo, con 204 diamantes engastados en técnica nieve, y un anillo exterior que reinterpreta en miniatura el brazalete Croisillon. Las 12 cruces en oro amarillo evocan las horas; sin embargo, lejos de permanecer estáticas, giran libremente con el movimiento de la muñeca, generando un juego visual lúdico y sofisticado. Las manecillas, también en oro amarillo de 18k, replican el tono cálido de las cruces, reforzando la armonía estética.

La complejidad técnica es notable: 65 horas de trabajo para cada anillo giratorio –55 dedicadas al esmaltado y 10 al montaje de las cruces–. En las versiones Tiffany Blue [foto inicial], el esmalte paillonné puede repetirse hasta tres veces para lograr la intensidad cromática característica.

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, Modelo Emanel en versión con 204 diamantes engastados. Modelo Emanel en versión con 204 diamantes engastados.

 

La caja de 36 mm incorpora 366 diamantes adicionales, sumando cerca de tres quilates en total, mientras el fondo exhibe un grabado de rayos de sol inspirado en el broche Floral Arrows de Schlumberger, realzado con 14 diamantes más. Un pulsador integrado permite ajustar el movimiento de cuarzo suizo de alta precisión. La correa de cocodrilo, a juego con el esmalte, se asegura mediante una hebilla en forma de T engastada con 43 diamantes.

Para los coleccionistas más exigentes, una versión de Alta Joyería en oro blanco y esmalte Tiffany Blue incorpora un brazalete integral con 666 diamantes adicionales –4.48 quilates– elevando la pieza a una declaración absoluta de savoir-faire.