En el mundo de los superdeportivos concebidos exclusivamente para circuito, pocas veces se alcanza un consenso tan rotundo como el que acaba de firmar Dario Franchitti.
El cuatro veces campeón de la IndyCar Series y triple vencedor de Indianapolis 500 ha dado luz verde definitiva a la producción del T.50s, la versión más extrema del proyecto desarrollado por Gordon Murray Automotive, tras una prueba final que terminó por pulverizar los registros de la categoría GT3.
El escenario elegido para la evaluación definitiva no fue casual. El exigente Bahrain International Circuit ofrecía las condiciones ideales para someter al prototipo a un castigo mecánico y térmico extremo: frenadas repetidas, temperaturas elevadas, desgaste acelerado de neumáticos y curvas de alta velocidad capaces de revelar cualquier debilidad en el conjunto.
Lejos de encontrarla, Franchitti terminó firmando una vuelta de 1:53.03 minutos, más de siete segundos más rápida que la referencia histórica de GT3 en el trazado. Durante las pruebas alcanzó velocidades superiores a 295 km/h, registró picos de 3G en frenada y fuerzas laterales de 2.7G en curvas rápidas, confirmando el extraordinario equilibrio dinámico del modelo.
Tras bajarse del auto, el piloto escocés no escatimó elogios: calificó al T.50s como el automóvil más emocionante que ha conducido en su vida, incluso por encima de los monoplazas con los que conquistó campeonatos internacionales. Para Franchitti, la combinación de respuesta, estabilidad, sonido del motor y visibilidad crea una experiencia de conducción que redefine el concepto de auto de pista.
Detrás de esta máquina está la visión del ingeniero sudafricano Gordon Murray, quien concibió el proyecto con una filosofía clara: construir el automóvil de circuito más puro posible, ligero y centrado en el piloto, sin perseguir obsesivamente los cronos. Según Murray, cuando la ingeniería encuentra la fórmula correcta, la velocidad llega por sí sola.
Murray trabajó durante 20 años como Director Técnico en dos equipos de Fórmula 1 (1969-1990), donde aplicó su profunda experiencia técnica, de diseño e ingeniería. En Brabham, fue clave en dos victorias en el campeonato mundial en 1981 y 1983, seguidas de tres títulos consecutivos con McLaren Racing en 1988, 1989 y 1990. Tras 50 victorias en Grandes Premios, dejó la Fórmula 1 en 1990 para fundar McLaren Cars Limited.
El T.50s –bautizado en honor al legendario tricampeón mundial de Fórmula 1 Niki Lauda– pesa menos de 900 kilogramos y está impulsado por un extraordinario V12 atmosférico de 3.9 litros desarrollado por Cosworth, capaz de entregar 772 caballos de fuerza a 11,500 rpm y estirarse hasta las 12,100 rpm, cifras prácticamente inéditas en la actualidad.
La transmisión secuencial de seis velocidades firmada por Xtrac, la posición de conducción central y un sofisticado paquete aerodinámico capaz de generar hasta 1,200 kg de carga convierten al T.50s en una auténtica herramienta de precisión para circuito. Su monocasco de fibra de carbono, carrocería y sistemas mecánicos fueron diseñados desde cero con un único propósito: maximizar la conexión entre piloto y máquina.
La producción será estrictamente limitada a 25 unidades, todas ensambladas a mano en el Reino Unido en colaboración con los especialistas en ingeniería de competición de Multimatic. Los primeros ejemplares ya están en fase avanzada de construcción y las entregas a clientes de Norteamérica, Europa y otros mercados comenzarán antes de mediados de 2026.