Vanish no solo redefine el concepto de sofisticación flotante, también confirma la capacidad del astillero neerlandés Feadship para evolucionar junto a las exigencias de sus propietarios más experimentados.
La historia detrás de este proyecto resulta particularmente interesante. Apenas dos años después de adquirir un primer Vanish de 66.25 metros, su propietario estadounidense decidió regresar a Feadship para desarrollar una nueva visión todavía más ambiciosa.
El resultado fue una embarcación completamente distinta, con casco de acero, superestructura de aluminio y una personalidad contemporánea marcada por líneas elegantes y soluciones arquitectónicas poco comunes en la industria, concebida junto al estudio londinense Harrison Eidsgaard –diseño interior y exterior–, con arquitectura naval De Voogt Naval Architects.
El corazón conceptual del yate es, sin duda, su espectacular atrio de tres niveles. Esta monumental estructura conecta desde la cubierta principal hasta el sundeck, permitiendo que la luz natural recorra prácticamente todo el interior. Más que un recurso estético, se trata de una declaración de diseño: crear espacios abiertos, luminosos y emocionalmente conectados con el mar.
Desde el momento en que los 14 huéspedes, hospedados en siete camarotes, abordan desde puerto o tender, el atrio funciona como una auténtica pieza escultórica que transforma la experiencia de bienvenida.
La cubierta delantera se presenta como uno de los espacios sociales más atractivos de Vanish. Concebida como un oasis privado, integra jacuzzi, bar completamente equipado, amplias áreas lounge, camastros y una elegante mesa de comedor adaptable tanto al sol como a la sombra. Todo pensado para largas jornadas de navegación relajada con vistas panorámicas al horizonte.
Otro elemento distintivo son sus dos helipuertos certificados, una característica excepcional incluso dentro del segmento de megayates. Esta configuración permite operaciones continuas de aterrizaje y despegue, elevando considerablemente la accesibilidad y la logística para invitados y propietarios.
En la popa, el beach club refleja perfectamente la filosofía contemporánea del lujo marítimo. El área integra un salón abierto con bar y pantalla de televisión, además de acceso directo a sauna, garaje para embarcaciones auxiliares y plataformas plegables a ambos costados que expanden la conexión con el mar.
Impulsado por dos motores 16 V4000 M63L, ofrece una autonomía de 5,200 millas náuticas a velocidad crucero.