Un sinónimo de preparación, temple, concentración, trabajo en equipo, resistencia, marinería y una buena dotación de buena suerte.

La edición 41 de la regata se llevó a cabo en un panorama que atravesaba devastadores efectos por la pandemia del nuevo Coronavirus. Sin embargo, supuso un esfuerzo que rebasó los límites, razón por la que Rolex Middle Sea Race premió a los organizadores y participantes.

Este año asistieron a la regata reina de Malta, medio centenar de barcos de 14 nacionalidades, que, si bien son cifras alejadas a los habituales del evento, constituyen una prueba del magnetismo de esta clásica oceánica del Mediterráneo.

El recorrido de este año presentó condiciones variadas y desplegó todo el muestrario de desafíos que hacen de la Rolex Middle Sea Race una de las regatas más esperadas del año dentro del calendario europeo.

El pasado 17 de octubre, sonaron los cañones de Saluting Battery, iniciando los participantes para adentrarse al circuito de 606 millas náuticas que parte de Malta hacia el estrecho de Messina, y que toma como baliza de paso el volcán activo de Estrómboli en su circunnavegación de Sicilia en sentido contra horario, pasando por Favignana, Pantelleria y Lampedusa hacia la línea de meta: De regreso a Malta.

El triunfo absoluto lo obtuvo la tripulación del First 45 maltés Elusive 2, por segundo año consecutivo, luego de que en 2019 también lo lograra; al respecto, señalaron, esperan, que su éxito sirva de inspiración a futuras generaciones.

Cabe destacar que defender el título en una regata oceánica de 600 millas suele ser considerado una “hazaña inusual”; la última tripulación capaz de repetir la victoria fue el Nita IV de Nello Mazzaferro en 1980.

 

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