La región del suroeste de Francia cuenta con la tradición de las corridas y muchas de las ciudades tienen sus plazas. A lo largo del verano, esas plazas permiten admirar a los más destacados toreros, especialmente en Bayonne y Dax.

La Fiesta Brava es un espectáculo magnífico donde el hombre, vestido con su traje de luces de colores vivos, mueve su capote frente a un toro de entre 450 y 550 kilos. Es un desafío a la furia del animal, la palma de la mano del torero toca la cabeza del toro, los “ole” retumban en la plaza, la música suena, los “ho” y “ha” llenan el escenario. Un mundo de colores se agita alrededor de la bestia y de la muleta, el triunfo del torero vibra por las gradas.

Enrique Ponce ha sido el triunfador de la temporada pasada, con dos orejas dos veces, un verdadero rey de la arena, un príncipe valiente frente al toro furioso. Cesar Rincón hacía su despedida después de una larga y valiente carrera, con todos los honores que se merece, Javier Castaño estremecía con bravura, la fiesta llenaba la plaza.

 

 

Otra de las tradiciones de la región son las vacas landas, en una plaza rectangular la vaca dirigida por un lazo y los “toreros” toreando las vacas, sin capote, con elegantes movimientos. Otros brincan encima con piruetas o salto del ángel. Valientes hombres enfrentan los cuernos de las vacas que piden encornarlos. Fiesta diferente donde la vaca sale triunfante del escenario después de un buen juego.

Las corridas de Bayonne y Dax han sido parte del mundo taurino, dentro de hermosas plazas con toda la tradición, colores, fabulosas imágenes, y las miradas del torero frente al peligroso cuerno.

 

Texto: AMURA ± Foto: AMURA.

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