A bordo

• Los requisitos de pasaporte y visado para los que viajan a Mónaco como turistas son los mismos que para aquellas personas que visitan Francia, es decir si va a estar menos de 90 días no necesita una visa, sólo un pasaporte vigente. Mónaco no es miembro de la Unión Europea y por eso difiere en los requisitos exigidos para solicitar residencia y permisos para estancias largas.

• Para navegar en las costas de Mónaco: se rige por los mismos reglamentos que por las costas de Francia. Para entrar en yate desde cualquier país debe entrar con papeles de registro del yate y pasaporte. Es importante mencionar que un yate puede ser usado sólo cuando el dueño o el capitán estén presentes y tengan los papeles de registro a bordo. Los yates extranjeros pueden estar en territorio francés hasta seis meses continuos.

• Los dos puertos del Principado están equipados para recibir a los barcos de recreo: el legendario Puerto Hércules, con una superficie de 16 hectáreas, puede asegurar el amarre de más de quinientos barcos, algunos de ellos de gran tonelaje. Con el desarrollo creciente del turismo de mar, Mónaco está hoy en día incluida en las escalas de numerosos cruceros del Mediterráneo.

• Sus aguas son, durante el verano, un marco inigualable de manifestaciones pirotécnicas internacionales. El Puerto de Fontvieille, ubicado en un barrio nuevo, puede acoger en sus ocho hectáreas de agua a ciento sesenta barcos de menos de treinta metros de eslora. El Puerto de Cap d'Ail, situado al lado del Puerto de Fontvieille, es igualmente un destino para los barcos de recreo.

 

 

Tesoros

• Ubicado a los pies de los Alpes y a orillas del Mediterráneo, el Principado de Mónaco espera al viajero con su aire medieval y sus paseos de exquisito gusto. Este pequeño país, debido a la presencia de estrellas del cine y del deporte que lo han elegido como residencia, es tenido por uno de los destinos turísticos con más glamour del mundo. En Mónaco el viajero puede visitar: la célebre Roca, el jardín de rosas de Fontvieille, los variados museos, el suntuoso barrio de Montecarlo y el famoso Casino.

• Las playas de Mónaco sólo son comparables a las de Niza y Cannes, junto a las cuales forma la llamada Riviera Francesa. Bellísimos hoteles de renombre internacional, restaurantes de primerísimo nivel, y boutiques de los mejores diseñadores, completan la oferta para que el visitante disfrute del lujo y la tranquilidad del Principado.

• El Principado está dividido en cuatro zonas de importancia: Mónaco, la capital, establecida sobre una roca de sesenta metros de altura y ochocientos de longitud; la Condamine, un área pintoresca que rodea el puerto; Fontvieille, el sector industrial al sudoeste de la capital; y Montecarlo, famosa por su casino y por la carrera de Fórmula Uno.

• Al casino, diseñado por Charles Garnier, se ingresa por una monumental escalinata de mármol que lleva a la sala Renaissance, de allí se pasa al salón Europa, donde dieciséis pilares de ónix sostienen la decoración Luis XV. Han pasado ciento veinticinco años y el Casino de Montecarlo sigue manteniendo las pautas de formalidad que lo caracterizaron desde sus orígenes.

• Otras cosas para ver en este pequeño territorio. El Jardín Botánico, la Gruta del Observatorio, la Catedral y el Palacio del Príncipe son sitios dignos de visitarse, y por supuesto El Museo de Recuerdos Napoleónicos, que conserva numerosos objetos del Emperador Corso. También son dignos de visitar el Museo Oceanográfico, con una deslumbrante variedad de peces exóticos; o el Museo Nacional, una de cuyas salas guarda una colección de muñecas y de autómatas de los siglos XVIII y XIX única en el mundo.

 

 

Texto: AMURA ± Foto: Patrick Monney, visitamonaco.com.

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