El golfo de Nápoles ha sido cantado desde siempre, el Vesubio lo vigila con su pasado dramático, y Sorrento baila al ritmo de sus mujeres elegantes que deambulan por sus callejones íntimos. La ciudad vigila desde lo alto de su acantilado, disfrutando del famoso Lemoncello. 

 

Texto: Patrick Monney ± Foto: Patrick Monney.

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