Donde palpita el Corazón Italiano

Milán, capital de la elegancia, ciudad glamour de bellos monumentos y museos; con un ritmo de vida desenfrenado. La Scala di Milano invita a vibrar al son de la ópera. 

Nos instalamos en el hotel Four Seasons Milán, antiguo convento del siglo XV, una joya con la excelencia que caracteriza a Four Seasons. 

Fundada por los celtas del norte de Italia en el año 600 a.C., conquistada por los romanos, se convirtió en la capital del Imperio antes de ser saqueada por los hunos en 450. Fue codiciada a lo largo de la historia por los ostrogodos, los bizantinos, Carlomagno. Cayó bajo el poder de los Visconti en 1277; en 1450 los Sforza cobijaron a artistas como Leonardo da Vinci. Fue conquistada por Francia en 1515, cayó bajo la autoridad de Carlos V hasta 1713, cuando se cedió a Austria. Fue ocupada por Napoleón y se unió a Italia en 1859.

Hoy es la capital económica de Italia, sede de la Bolsa de Milán. Con su pasado vibra a la velocidad del siglo XXI.

 

 

Día 1

Recorrimos el barrio Quadrilatero observando las vitrinas, las galerías de arte y las antigüedades en la Via della Spiga. Visitamos Dolce & Gabbana, paseamos hasta llegar a la Porta Nuova que formaba parte de la muralla medieval. En la Via Sant’Andrea admiramos los palacetes, descubrimos Channel, Fendi, Gianfranco Ferré, Hermès, Moschino, Prada...

Seguimos por la Via Manzoni y llegamos al museo Poldi Pezzoli para admirar el famoso “Retrato de una Joven” de Antonio Pollaiolo y otras obras de arte. En la Via Gesú visitamos el museo Bagatti Valsecchi, un palacio neorrenacentista que conserva su mobiliario del siglo XIX. 

Extenuados, cenamos en “Il Teatro”. Después fuimos a bailar al Shocking Club, uno de los más sofisticados lugares donde se va a ver y ser visto. 

 

 

 

 

Día 2

Caminamos hasta llegar a la Piazza del Duomo: una catedral que  comenzó a construirse en 1386 y fue consagrada en 1418. Su fachada se terminó en el siglo XIX gracias a Napoleón.

Después entramos en la celebre Galleria Vittorio Emanuele II, Inaugurada en 1867 por el rey Vittorio Emanuele II.

Conecta la Piazza del Duomo a la Piazza Della Scala donde reina el famoso teatro Alla Scala, inaugurado en 1778. Su sencilla fachada encierra un maravilloso teatro donde las grandes voces llenan en el escenario.

En la Piazza Della Scala reinan la estatua de Leonardo da Vinci y el Palazzo Marino, construido en 1558 y acabado en 1892, hoy sede del Ayuntamiento de Milán. Comimos en Savini en la Galleria Vittorio Emanuele II. 

 

 

Seguimos por la Piazza San Fedele, pasamos la estatua del escritor Alessandro Manzoni para encontrar la Casa degli Omenoni con su fachada renacentista que alberga una colección  de pinturas de Tiziano, Correggio y el Codex Atlanticus de Leonardo da Vinci. 

En la casa de Manzoni admiramos sus muebles y en la Piazza del Liberty descubrimos un edificio modernista, y cerca de la iglesia de San Carlo (siglo XIX) encontramos el famoso Omm de Preja (hombre de piedra), copia de una estatua romana. 

En la Via Mercanti se alza la torre del Comune (1272) que domina el Palazzo dei Giureconsulti. Visitamos la Pinacoteca Ambrosiana (1618), donde descubrimos pinturas de Tiziano, Botticelli y Da Vinci. 

A las 19:30 horas entramos en la Scala para dejarnos hechizar por la música. Era “La donna del Lago” de Rossini, con Juan Diego Flórez y Joyce DiDonato. El encantamiento era sublime, el coro mágico nos invitaba a entrar en la leyenda. Cenamos en Cracco, lugar con 2 estrellas Michelin.

 

Día 3

Pasando por Piazza Cordusio y Via Dante, llegamos al Castello Sforzesco (siglo XIV), en medio del parque Sempione adornado por el Arco Della Pace, su estanque, la Arena Civica, el Aquario Civico. El castillo es el museo más importante de Milán, ahí visitamos la Sala delle Asse pintada por Leonardo da Vinci, la Capella Ducale con sus frescos originales, la sala de los tapices de Trivulzio y el Cortile Della Rocchetta con sus 3 portales.

 

 

 

Comimos en la Osteria Della Cagnola, cerca del Arco della pace, caminamos por el Corso Magenta con sus soberbios edificios. Llegamos a Santa Maria delle Grazie, iglesia del siglo XV, de nave gótica con frescos, una cúpula decorada, el claustro con su fuente y en el refectorio con el fresco de “La Última Cena” de Leonardo da Vinci y el mural “La crucifixión” de Montorfano. Visitamos el Palazzo Litta (siglo XVII) con hermosos salones, un elegante patio y una escalinata de mármol. En el Civico Museo Archeologico admiramos obras romanas y cristianas. Seguimos por la iglesia San Maurizio (1503), la Via Brisa con sus ruinas romanas y la Piazza Affari donde se alza la Borsa Valori (1931), la bolsa más importante de Italia. 

Hicimos escala en el histórico café Magenta y llegamos a la Scala para asistir al concierto de la Filarmonica Della Scalla e Coro dirigido por Daniel Barenboim. Con la música de Beethoven en la cabeza, cenamos en Ristorante Boeucc, el más antiguo de Milán (1696). El día se acabó con encanto y armonía.

 

Día 4

En la Via Torino alcanzamos el Largo Carrobbio y el Museo Messina. Admiramos la puerta medieval Ticinese, decorada con el tabernáculo de La Virgen y el Niño con San Ambrosio. Descubrimos San Lorenzo alle Colonne, basílica del siglo IV construida con materiales de un anfiteatro romano. La estatua del emperador Constantino mira su fachada con columnas y un hermoso bajorrelieve de San Lorenzo. 

 

 

 

Caminamos por el parque de Piazza dell Vetra, encontramos los vestigios de un circo romano. En la Via Lanzone está la iglesia de San Bernardino alle Monache (siglo XV) con su  fachada de ladrillos decorada con mayólicas y sus frescos. Alcanzamos Sant’Ambrogio (379). El Campanario de los Cánones data del siglo XII y en el interior tiene las bóvedas de crucería apoyadas sobre pilares. Aquí se ven el sarcófago de Stilicho con hermosos relieves del sigo IV, el Altar Dorado con relieves finos del siglo IX y el mosaico del ábside. La Capilla de San Vittore in Ciel d’Oro destaca con sus mosaicos dorados.

Alcanzamos el Naviglio Grande, ese canal que era parte del sistema navegable con esclusas. Los últimos domingos de cada mes se instala un mercado de antigüedades a lo largo del lugar. Comimos en la Osteria di Porta Cicca, un restaurante romántico. 

En Sant’ Eustorgio admiramos las reliquias de los Reyes Magos, las pinturas y el museo Diocesano. Llegamos a San Nazaro Maggiore donde nos impresionó la capilla Trivulzio, obra octagonal de Bramantino (siglo XVI) con sus frescos y vitrales. Pasamos por Ca’Granda, un edificio monumental construido para reunir los 30 hospitales de la ciudad a partir del siglo XV y con el tiempo se volvió la Università Statale di Milano. 

 

 

En el Largo Augusto la columna Verziere hace memoria de la peste de 1676 y la Via Durini se adorna de hermosos edificios mientras se observa la Torre Velasca, símbolo del modernismo de 1958. El Palazzo Sormani Andreani (siglo XVIII) alberga la biblioteca nacional. Santa Maria Della Passione es la segunda mayor iglesia de Milán (1496), sus órganos y su coro de madera son del siglo XVI. 

Cenamos en la Pizzeria Napoletana la Taverna y a las 20:00 hrs. entramos en el teatro Carcano para ver “L’uomo dal Fiore in bocca e sgombero”. Luego fuimos al Alcatraz, una antigua fábrica transformada en discoteca.

 

Día 5

Visitamos el barrio bohemio de Brera y la Academia di Belle Arte. La Via Ponte Vetero nos llevó a la gótica iglesia Santa Maria del Carmine (siglo XV) donde admiramos los cuadros de Nuvolone, Fiammenghino y Landriani.

 

 

Pasamos por el Palazzo Cusani de fachada barroca y en el salón se ve el fresco alegórico al estilo Tiepolo. Llegamos a la Pinoteca Brera que contiene obras religiosas y cuadros de grandes artistas como Rafael, Caravaggio, Mantegna. 

Fuimos al Conservatorio donde disfrutamos del concierto del Tokyo String Quartet que interpretó Haydn y Mozart. Cenamos en Bulgari restaurant, situado al borde del jardín botánico.

Camino al aeropuerto visitamos la Abbazia di Chairavalle, los frescos del coro narran la Leyenda de la Virgen y los del crucero representan el árbol genealógico de los monjes cistercienses. El cuadro de la Madonna della Buonanotte pintada por Bernardino Luini en 1512 vigila la escalera y el claustro.

Milán nos despidió con una imagen romántica de la ciudad: una capital Lombarda, novelesca, pasional, refinada; elegante, centro de la moda y corazón del arte lírico; reina de la fiesta y del arte. Milán es un tesoro italiano. 

 

 

Texto: Patrick Monney ± Foto: COVINGTON / BP / KRAMSKOJ / FABERGE / BP / PASLUC / BOVLR

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