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El antiguo reino Ryukyu

A pesar de ser una parte integral del país de Japón, las islas de la Prefectura de Okinawa tienen una identidad propia. ¿Pero qué hace de Okinawa un lugar tan especial? Debido a sus raíces en el Reino de Ryukyu, su cultura y creencias son diferentes del resto de Japón, y su ubicación sureña permite un clima tropical y subtropical durante todo el año. La exuberante naturaleza, las aguas cristalinas del Océano Pacífico, además de las arenas blancas que encontrarás allí, han convertido a Okinawa en uno de los lugares más codiciados por los turistas de todo el mundo, y aun así muchas personas no conocen las virtudes de estas islas. Te diremos por qué Okinawa debe estar en el primer lugar de tu bucket list de destinos.

 

 

 

 

Un paraíso coralino

Las islas de Okinawa son una belleza geográfica en la región más austral de Japón. La ciudad capital de Naha está a aproximadamente 630 km de Taipei, Taiwán. La prefectura se divide en las islas de Okinawa y las islas de Ryukyu, y consta de un total de 160 islas, de las cuales solo 49 están habitadas, con una población de alrededor de 1.4 millones de personas. Okinawa Hontõ es la isla principal con un área de 1,206.98 kilómetros cuadrados.

Las aguas turquesas y las cálidas temperaturas han convertido a este destino en un paraíso coralino: en la región de Okinawa habitan más de 350 especies de corales, y se han convertido en una de las principales atracciones que hacen de estas islas el lugar perfecto para el buceo y el esnórquel. Se cree que los arrecifes de coral se formaron hace unos 400,000 años, y luego se reformaron hace 100,000 años, después de la Edad de Hielo.

Encontramos el arrecife de coral más grande de Japón en la laguna de Sekisei, frente a las costas de las islas Yaeyama, que se han hecho populares entre los turistas que quieren ver de cerca estos tesoros marinos. Sin embargo, se recomienda a los visitantes que tengan cuidado con el ecosistema, ya que se ha vuelto cada vez más vulnerable debido al cambio climático y la intervención humana. En las últimas décadas, los corales han sido sometidos a fenómenos como la decoloración, causados por el aumento de las temperaturas oceánicas y ahora el 99% de los corales no se consideran en estado saludable.

 

 

 

Lucha por la independencia y el poder

Japón, la poderosa tierra del sol naciente, tiene un pasado antiguo e intrincado, y aunque es una parte inherente de ella, Okinawa tiene una historia propia. Poco se sabe de los orígenes de las personas que habitaron las islas hace 22,000 años, y si bien algunas teorías sugieren que Okinawa encuentra sus raíces en Indonesia y China, otros aseguran que podrían haberse originado en Australia. El período más significativo de la prehistoria de Okinawa es el período de Jõmon, que duró desde 14,000 hasta 300 AC. Consistía en una población cazadora y en parte sedentaria, con una cultura conocida por su cerámica, herramientas y joyas hechas de hueso y piedra.

Alrededor del siglo XIII, el modo de vida en Okinawa cambió con el auge de las jefaturas y una agricultura con mayor variedad cultivos como el arroz, la cebada, el trigo, el taro y más. A medida que los jefes, llamados Aji, crecieron en poder (algunos más que otros) surgió la idea de una realeza gobernante y se construyeron castillos como testimonio de ese poder. Los registros muestran que el primer rey ryukyuano surgió alrededor del año 750 aC, y las islas mantuvieron un alto nivel de soberanía que llegó a su fin en el siglo XVII con el Período Edo y la colonización por el Dominio Satsuma. La ubicación privilegiada de las islas era fundamental para el comercio con las naciones vecinas, por lo que Satsuma aprovechó este hecho para comerciar con China y así impulsar la economía general de Japón a través del reino de Ryukyu al otorgarles un estado de semi-independencia, lo que le permitió a los líderes ryukyuanos permanecer en posiciones de poder.

 

El tifón de acero: La batalla de Okinawa

La primera intervención del oeste llegó con el comodoro Matthew C. Perry. Esto representa la primera vez que Estados Unidos entró en contacto con Japón y particularmente con Okinawa, una relación que ha persistido hasta nuestros días. Al mismo tiempo, Japón era influenciado por el imperialismo occidental y el expansionismo, lo que dio lugar a la Restauración Meiji de 1868 (el fin del shogunato de Tokugawa, la forma tradicional de gobierno japonesa), y con ello, el fin del Reino de Ryukyu y la Integración de las islas a Japón como prefectura en 1879.

 

 

 

 

La era Meiji modernizó a Japón con un rápido aumento de industrialización y destreza militar, y promovió un fuerte sentido de identidad nacional como país unificado. Duró hasta poco antes del comienzo de la Primera Guerra. Pero fue en la Segunda Gran Guerra que Okinawa se convirtió en el escenario central de una de las batallas más mortíferas del conflicto: la batalla final en la Guerra del Pacífico entre Japón y los Estados Unidos de América. Era indispensable vencer a las fuerzas de Okinawa para derrotar a todo Japón porque éstas representaban gran parte de su ejercito. Dos meses después, Estados Unidos lanzó dos armas nucleares en Nagasaki e Hiroshima, un acto de violencia que llevaría a Japón a rendirse y a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. 

 

Una zona militarizada norteamericana

Después de la Segunda Guerra Mundial, la Prefectura de Okinawa se convirtió en un lugar estratégico militar para Estados Unidos en contra de Corea del Norte y China durante la Guerra de Corea. No fue hasta 1972 que Japón recuperó el control de Okinawa, pero el ejército de Estados Unidos ha permanecido en las islas hasta el día de hoy, con más de veinte bases militares. La presencia del ejército estadounidense en Okinawa ha provocado una creciente controversia global e incomodidad entre los lugareños, particularmente debido a la historia de violencia que conlleva su presencia y que aún vive en la memoria de los ancianos que vivieron las dificultades de la guerra y la subsiguiente ocupación. Sin mencionar que la construcción de las bases ha causado daños considerables a los ecosistemas marinos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La distinguida herencia ryukyuana

A pesar de los eventos que han hecho de Okinawa la pintoresca prefectura que es hoy en día, las islas se han mantenido fieles a sus raíces ryukyuanas y al mismo tiempo han asumido una identidad japonesa. Sin embargo, aunque los locales aún conservan algunas de sus costumbres tradicionales, los cinco idiomas ryukyuanos, que comprenden 750 dialectos, están desapareciendo con las nuevas generaciones que hablan en su mayoría japonés –introducido en Okinawa entre 1872 y 1879– y la UNESCO las ha incluido en el Atlas de las lenguas del mundo en peligro de desaparición. Los expertos en el tema están de acuerdo en que es importante preservar estos idiomas para honrar a las minorías y reconocer su lugar dentro de la sociedad global.

Las artes y artesanías ryukyuanas son igualmente importantes para la preservación de esta antigua cultura. Los shiisaas son pequeñas estatuas de una criatura mitológica de Okinawa que parece una mezcla entre un león y un perro: es un derivado del león chino. Las estatuas se pueden encontrar en pares (de lo que cree son macho y hembra) en todo Okinawa: en los techos, puertas, monumentos, etc., y sirven como guardianes para proteger contra los espíritus malignos. Además, la cerámica tradicional, llamada Yachimun, es un arte de 800 años inspirado en la cerámica de otras naciones asiáticas, como China y Corea. Cada pieza simboliza un elemento de la naturaleza, y los visitantes pueden encontrar varias tiendas en el Yomitan Pottery Village en la isla principal de Okinawa, donde puedes aprender cómo trabajan los artesanos con las técnicas tradicionales.

Otra artesanía que encontrarás en estas calles es la cristalería de Ryukyuan. La vidriería se remonta a un siglo atrás, pero se convirtió en un oficio ampliamente practicado después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los artesanos reciclaban botellas de vidrio usadas, particularmente por el ejército de los Estados Unidos, y las convertían en piezas sofisticadas de cristalería. También cobró impulso después de que Okinawa comenzó a llamar la atención como destino turístico en los años 70, y los suvenires de cristal se hicieron populares entre los turistas.

Bingata es la técnica de teñido de Okinawa para crear telas y prendas coloridas como el kimono tradicional. Esta artesanía es exclusiva de las islas Ryukyu, influenciada por China y el período Edo en Japón. El uso de la Bingata estaba reservado para las clases altas, y frecuentemente se presentaba como regalo a reyes y guerreros. Muchos visitantes disfrutan tomando clases de Bingata, así que no te pierdas la oportunidad de experimentar esta y muchas otras actividades ryukyuanas. Kumiodori es un arte escénico creado por Choukun Tamagusuku en 1718 con el propósito de entretener a los invitados extranjeros, especialmente a los diplomáticos chinos. Esta danza representa leyendas ryukyuanas acompañadas con música y trajes tradicionales. Fue catalogada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2010.

 

 

 

 

 

 

 

 

Okinawa Hontō

La isla más grande de la prefectura tiene mucho que ofrecer a los turistas que buscan experiencias inolvidables. Naha, un centro de comercio internacional, se convirtió en la capital de la prefectura en 1872. Si deseas conocer la historia de la ciudad, puedes visitar uno de los lugares más representativos del Reino Ryukyu: el Castillo de Shurijõ. La estructura cuenta con estilos arquitectónicos chinos y japoneses; sin embargo, el castillo fue destruido durante la Segunda Guerra y ha pasado por un considerable proceso de restauración desde 1992 y ahora está abierto como un parque nacional. En diciembre de 2000, fue designado como el 11o sitio del Patrimonio Mundial de Japón. Hay vestigios de otros castillos ryukyuanos que puedes visitar. El castillo de Katsuren se encuentra en Uruma, cerca de la costa, y ofrece fantásticas vistas del paisaje desde la colina en la que se encuentra. Los castillos están en ruinas, pero tienen un gran valor histórico. También puedes visitar el castillo Nakagusuku, con vistas a la bahía y ubicado en el pueblo de Kitanakagusuku. Tanto el castillo de Katsuren como el de Nakagusuku están catalogados como sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Otro sitio donde se pueden apreciar hermosas ruinas, también catalogadas por la UNESCO, es el Mausoleo de Tamaudun, construido alrededor del siglo XVI como una tradición funeraria para la familia real. La entrada es gratuita e incluye una visita al museo que está en el edificio de recepción. Pero además de ruinas y lugares históricos, Okinawa es el hogar de muchas maravillas naturales, y si te encantan las formaciones naturales, ve al parque temático de Okinawa World; además de experimentar la verdadera cultura ryukyuana que encontrarás aquí, puedes visitar la cueva Gyokusendo ubicada debajo del parque, con un impresionante universo de estalactitas y estalagmitas multicolores.

Es la segunda cueva más grande de todo Japón que puedes explorar en una plataforma de 850 metros de largo.

En primavera, los árboles de cerezo florecen antes que en el resto de Japón, por lo que es una gran oportunidad para asistir a los festivales anuales que celebran este acontesimiento. La primera celebración del año se lleva a cabo en el Festival de Sakura Nakijin Gusuku, en el Parque de las Ruinas del Castillo Nakijin, seguido de una visita al Yaedake Sakura Forest Park de Motobu, donde encontrarás más de 7,000 cerezos a lo largo del camino. También puedes asistir al Festival Nago Sakura en Nago Central Park, donde podrás disfrutar de comida, danza folklórica, música en vivo, concursos, y mucho más.

Otra excelente forma de aprender todo sobre la cultura Ryukyu y la historia de Okinawa en general es mediante una visita al maravilloso Museo de la Prefectura de Okinawa. Las exposiciones cubren una amplia gama de temas que incluyen arte, artesanía, historia, folklore, historia natural y cultura. Por otro lado, el acuario Okinawa Churaumi, dentro de las instalaciones del Ocean Expo Park, ofrece una amplia variedad de actividades que los visitantes pueden disfrutar, como aprender sobre el tiburón ballena, la manta raya, el coral y otras especies marinas locales.

También en Expo Park, puedes encontrar Dolphin Lagoon y Manatee Pool, entre otras atracciones, para aprender sobre los hábitats naturales y los esfuerzos de conservación. Para una escapada a la costa de arenas blancas del Parque, puedes relajarte en la prístina playa Esmeralda, o puedes transladarte hacia hasta el distrito de Kunigami y visitar la playa de Okuma, que es igualmente impresionante con aguas cristalinas y una gran cantidad de deportes acuáticos. La playa de Sun Marina también es ideal si buscas un paisaje de playa impresionante. También en el distrito de Kunigami, recomendamos una visita al pueblo Ryukyu Mura para una experiencia cultural inmersiva, con presentaciones en vivo todos los días, bailes tradicionales, deliciosa comida local, tiendas de suvenires y más.

Por la noche, la ciudad de Naha, en particular, tiene un ambiente único y una vibrante vida nocturna como consecuencia de la fusión de influencias que han formado a la prefectura. Aquí encontrarás la mayor variedad de clubes nocturnos, bares, restaurantes y cafés con música en vivo de todos los géneros posibles: hay un lugar perfecto para todos. Algunos de los mejores lugares son el Dojo Bar, que rinde homenaje a Karate y Kobudo, ambos originarios de Okinawa, el Black Harlem con excelente música soul, Finca La Vigia Okinawa para un ambiente relajado, y Bar-Baobab, el favorito de los locales, con cócteles y gastronomía de primera clase. Además, muchos resorts de alta gama como el Busena Terrace Beach Resort y el Ritz-Carlton Okinawa ofrecen lujosos salones para una experiencia más exclusiva, con cócteles y exquisiteces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las islas idílicas de Okinawa

Aparte del buceo y el esnórquel, las aguas cristalinas, la naturaleza exuberante y las espectaculares vistas, hay muchas cosas que hacer en el resto de las islas de Okinawa. Ishigaki es la isla principal del archipiélago de Yaeyama, ubicado en la región suroeste de la prefectura; aquí puedes experimentar la cultura local, ir a un retiro en un spa, visitar el museo local o la cueva de Limetone de Ishigaki, nadar con manta rayas o caminar hasta la cima del monte Nosoko, también es perfecto para observar aves, y mucho más. De marzo a enero, puedes ir en un viaje en bote por las costas de las islas Zamami y Kerama para el avistamiento de las ballenas jorobadas que se encuentran en el área durante la temporada. La isla de Miyako, por su parte, tiene algunas de las mejores playas con una gran cantidad de especies de peces y corales que se pueden encontrar haciendo esnórquel o simplemente nadando. También es el hogar de Irabu Ohashi, el puente de peaje más largo y posiblemente más espectacular de Japón, que conecta a Miyakojima e Irabujima.

Hay muchos otros lugares y experiencias únicas que puedes descubrir si viajas a la tierra ryukyuana. Muchos de los que han visitado las islas lo llaman “el Hawái de Japón”, pero más que eso, es un lugar enigmático, lleno de vida y acogedor rodeado de belleza que parece de otro mundo y oportunidades infinitas para descubrir algo nuevo. Su cultura e historia son únicas y valiosas, y todos ganamos mucho solo con visitar estas islas.  

 

Texto: Ashanti Rojano ± Foto: Tsurikichi Sanpei / Star2 / WPD / Fantastic Culture / ©Japan National Tourism Organization. All Rights Reserved / Inside Japan Tours / ihg / Farm9 / Gunnar Heilmann / ide Costume / Miyakojima Library / Okinawa Hai / Okinawa / Kokoro Gifting / The Japan Times / ont / The Japan Time / Gajing / DT / Moshi Moshi Nipon

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