La Laguna Azul es uno de los primeros destinos que vienen a la mente al hablar de Islandia.

Su color, a veces turquesa, a veces azul lechoso, invita a la relajación. Descubre un oasis islandés en el corazón del océano Atlántico. La revista National Geographic clasificó este balneario al aire libre como la 25ª maravilla del mundo, y con razón. Resulta una visita obligada si se viaja a Islandia. 

Las algas verdeazuladas que allí crecen le dan su color característico, tan apreciado por turistas de todo el mundo, así como por los islandeses. Estos últimos, ávidos aficionados a las piscinas y aguas termales, no pueden resistir la tentación de un baño relajante por mucho tiempo. 

La Laguna Azul es una institución islandesa, abierta todo el año, este lago artificial se calienta mediante una central geotérmica alimentada por energía volcánica.

Gracias a un pozo perforado a 2,000 metros de profundidad, el agua a presión alcanza la temperatura ideal de 39 °C en la superficie, Pero este balneario natural no solo es famoso por su belleza de ensueño. Se dice que sus aguas azules tienen propiedades curativas y son particularmente efectivas para tratar afecciones de la piel.

Rica en sales minerales (especialmente sílice), la Laguna Azul ofrece una solución alternativa para combatir dolencias dermatológicas. Esta fue la conclusión a la que llegó Valur Margeirsson. El joven, que sufría de psoriasis, fue la primera persona en sumergirse en las aguas de la Laguna Azul en 1981. Unos pocos baños le permitieron darse cuenta de los maravillosos efectos del agua en su piel. Muchos otros siguieron su ejemplo: así nació la leyenda.

 

Un balneario al aire libre

En 1999, el complejo fue objeto de una importante renovación. Se construyeron duchas, vestidores y hoteles a una distancia segura de la central geotérmica. El área se diseñó para recibir visitantes de todo el mundo. Esta apuesta dio sus frutos, ya que hoy en día la Laguna Azul goza de renombre internacional.

Los visitantes pueden alojarse en dos hoteles cuyo diseño minimalista realza la experiencia relajante que ofrece el spa. Un remanso de paz a tan solo 30 minutos en auto de Reikiavik: ¡La Laguna Azul es una parada imprescindible en tu viaje por Islandia!