Inspirado en los autos hiperdeportivos, TAG Heuer dio a conocer un nuevo capítulo en la relojería de alto rendimiento: TAG Heuer Monaco Split-Seconds Chronograph Air 1.
Se trata de un guardatiempos de alta tecnología que continúa el rico legado de cronógrafos de precisión inspirados en el automovilismo, y uno de los relojes más complejos que jamás haya creado. Solamente se producirán 30 piezas.
Elaborado en titanio de grado 5 mediante la técnica de fabricación aditiva Selective Laser Melting (SLM), adaptada de la ingeniería aeroespacial, su forma esculpida parece haber sido tallada por el viento. Con un peso de 85 gramos, la estructura arquitectónica hueca del reloj canaliza la ligereza y fluidez del diseño de la Fórmula 1. La intrincada malla de panal de abeja de doble capa evoca las cubiertas de los motores de los hiperdeportivos, mientras que los detalles en oro amarillo 2N y titanio con revestimiento DLC negro crean una estética impactante y contemporánea.
“El TAG Heuer Monaco Split-Seconds Chronograph Air 1 es una revolución en la relojería”, afirmó Antoine Pin, director ejecutivo de TAG Heuer. “Imagínenlo así: gracias a la tecnología SLM, un ingeniero relojero ha podido plasmar la creación más audaz de un diseñador.
“El proceso de fabricación SLM, adaptado por el TAG Heuer LAB, nos abre un nuevo horizonte, redefiniendo las convenciones del diseño de cajas. Y qué mejor escenario para ello que el vanguardista Monaco, que en 1969 se convirtió en el primer cronógrafo automático de caja cuadrada y resistente al agua del mundo”.
En su interior late el Calibre TH81-00, el movimiento cronógrafo más complejo de TAG Heuer hasta la fecha. Desarrollado en colaboración con Vaucher Manufacture Fleurier, este movimiento automático de alta frecuencia con una reserva de marcha de 65 horas ofrece una precisión impecable e incorpora la legendaria función rattrapante (fraccionamiento de segundos).
Compuesto principalmente por componentes de titanio ligero, el TH81-00 combina robustez y elegancia; su acabado con patrón de bandera a cuadros, visible a través del fondo de zafiro, es una oda mecánica al ADN deportivo de TAG Heuer.