Dentro de la colección Time Objects: Singing Bird on a Clock de Tiffany & Co. se exhibe un reloj que rinde homenaje al icónico broche Bird on a Rock, creado en 1965 por Jean Schlumberger.
La pieza supera la función de un simple reloj, al combinar un indicador de tiempo con un mecanismo de ave cantora. Esta obra surge tras dos años de desarrollo en colaboración con la reconocida manufactura suiza Reuge, fundada en 1865, y se producirá en una edición limitada de 25 piezas.
Aunque integra una indicación horaria, este reloj trasciende su función utilitaria para convertirse en un tesoro contemporáneo: una auténtica obra de arte concebida para fascinar. Sobre una caja de cristal que resguarda el mecanismo, un ave engastada con diamantes se posa en un nido de rayos solares en oro amarillo de 18 quilates.
Al accionar el pulsador lateral, el ave entona un canto y silbido, gira sobre su eje, abre y cierra el pico y despliega sus alas en perfecta sincronía con una melodía de sorprendente realismo.
Los autómatas de aves cantoras surgieron en el siglo XVIII como una expresión del arte mecánico. Estas piezas, ejecutadas con extraordinario detalle, despertaron gran fascinación en las cortes reales europeas y en los hogares de la nobleza. El mecanismo que anima este autómata comparte principios con el de un reloj mecánico: un sistema altamente complejo de levas y engranajes.
En lugar de marcar el paso del tiempo mediante campanadas, el ave emite sonidos que evocan con notable fidelidad el canto natural. La melodía se genera a través de un delicado sistema de fuelles y tubos, comparable a un órgano en miniatura: el aire comprimido es liberado por conductos diminutos, donde el ritmo define la cadencia y la dimensión de cada tubo determina la altura de las notas. Un conjunto de levas y engranajes sincroniza con precisión el movimiento del ave con su canto, dando lugar a una coreografía mecánica de extraordinaria sofisticación.
La caja de cristal transparente permite observar completamente el mecanismo interno, donde se aprecian los movimientos de los pistones y los fuelles revestidos en cuero Tiffany Blue, responsables del canto del ave, junto con el movimiento del reloj.
La hora se indica mediante manecillas de oro amarillo de 18 quilates que señalan marcadores tridimensionales con diamantes, también en oro amarillo de 18 quilates, aplicados en la parte frontal de la caja.
Cada esquina de la caja cuenta con pilares estructurales de titanio con acentos de oro amarillo de 18 quilates y un engaste tipo snow setting de diamantes redondos brillantes, lo que genera un efecto continuo de luz y reflejo.
El cuerpo del ave, que oculta el complejo mecanismo, se fabrica en titanio por su ligereza y se compone de 28 piezas, que incluye el pico y las alas articuladas, además de un cuello y cresta en oro pulido de 18 quilates. Toda la cabeza y el cuerpo presentan diamantes, con ojos de rubí. En total, el engaste de la caja y el ave requiere 130 horas de trabajo.
El sistema de medición del tiempo cuenta con un mecanismo de cuerda manual independiente, que ofrece una reserva de marcha de aproximadamente ocho días cuando se carga por completo.