En el universo de la alta joyería, pocas firmas han logrado convertir un detalle decorativo en un lenguaje estético capaz de atravesar décadas con la misma vigencia y sofisticación que Van Cleef & Arpels.

La maison francesa vuelve a poner bajo los reflectores uno de sus códigos más emblemáticos: el motivo Sequins, inspiración esencial de la colección Bouton d’or, una oda luminosa al glamour, la feminidad y el movimiento.

La historia de este motivo se remonta a 1936, cuando Van Cleef & Arpels incorporó por primera vez pequeños discos de oro amarillo coronados con piedras preciosas en el centro, evocando las lentejuelas que dominaban la moda y la alta costura de los años treinta. Aquellas piezas no solo reflejaban el espíritu festivo de la época, sino también la capacidad de la maison para transformar referencias textiles en joyas de extraordinaria elegancia.

Con sus formas redondeadas y suaves, el motivo Sequins pronto encontró un lugar privilegiado en collares, broches y pendientes que parecían cobrar vida sobre la piel.

Durante la década de 1940, estas composiciones adquirieron una personalidad aún más sofisticada: los discos dorados se ensamblaban en anillos abovedados, adornaban collares de múltiples hilos o daban volumen a broches inspirados en ramos florales. Rubíes, turquesas y diamantes añadían destellos de color y profundidad, mientras las creaciones evocaban tanto la delicadeza de la naturaleza como el refinamiento escénico de los tutús de bailarina [foto inicial] que la maison desarrolló en aquellos años.

 

 

El éxito de esta estética continuó durante los años cincuenta, cuando brazaletes entrelazados y pendientes decorados con el motivo consolidaron un estilo brillante y alegre, perfectamente alineado con la elegancia femenina de la posguerra. Más que una tendencia, el motivo Sequins se convirtió en un símbolo de movimiento y luminosidad.

En 2016, Van Cleef & Arpels reinterpretó este legado dentro de la colección Bouton d’or, demostrando la extraordinaria vigencia de un diseño nacido hace casi nueve décadas. Diamantes, nácar, oro y piedras ornamentales se combinan en collares fluidos, pendientes danzantes y anillos de generoso volumen que juegan magistralmente con la luz y el color.

Bouton d’or no es solamente una colección de joyas; es la celebración de un lenguaje creativo que une moda, naturaleza y savoir-faire en una misma expresión artística. Una prueba más de que, en la alta joyería, los grandes íconos nunca pierden su brillo.