La relojería suiza vive de la tradición, pero también de la capacidad de reinterpretar sus grandes iconos sin perder autenticidad.
Eso es precisamente lo que logra Oris con el regreso del Big Crown Pointer Date “Bullseye”, una pieza que revive uno de los diseños más singulares de la firma independiente de Hölstein y que, al mismo tiempo, reafirma la filosofía que ha definido a la marca durante más de 120 años.
El Big Crown Pointer Date ocupa un lugar privilegiado en la historia de Oris. Nació en 1938 como un reloj concebido para pilotos, con una gran corona diseñada para facilitar el manejo incluso con guantes, números arábigos de lectura inmediata y una característica aguja central que señala la fecha alrededor de la esfera. Aquella combinación de funcionalidad, ergonomía y elegancia terminó por convertirlo en uno de los modelos más emblemáticos de la relojería mecánica contemporánea.
Ahora, la maison suiza recupera el llamado diseño “Bullseye”, un estilo de esfera de inspiración vintage que apareció por primera vez en relojes Oris durante la década de 1910 y que alcanzó gran popularidad entre los años cuarenta y setenta. El concepto toma su nombre del patrón concéntrico de dos tonos que recuerda al centro de una diana y que aporta profundidad visual, carácter retro y una fuerte personalidad estética. La última vez que Oris recurrió a este diseño fue en 1998; casi tres décadas después, vuelve reinterpretado con una elegancia contemporánea.
El nuevo Big Crown Pointer Date “Bullseye” se presenta en una caja de acero inoxidable de 38 milímetros, una proporción que recupera el encanto clásico de los relojes de mediados del siglo XX. La esfera combina tonos gris frío y negro con acentos rojos en el anillo de fecha y en la punta de la aguja Pointer Date, creando un atractivo contraste visual. El conjunto se complementa con cristal de zafiro abombado, agujas e índices con Super-LumiNova y una correa negra de cuero sostenible de ciervo Cervo Volante.
En el interior trabaja el calibre automático Oris 754, con una reserva de marcha de 41 horas y la tradicional indicación Pointer Date que distingue a la colección desde hace casi nueve décadas. Más allá de sus especificaciones técnicas, este lanzamiento representa la continuidad de una filosofía basada en la independencia creativa y la pasión por la relojería mecánica.