En la alta relojería, existen piezas que no sólo marcan el tiempo, sino que redefinen los límites de la mecánica.
Ese es el caso del nuevo ThinKing Mystery, la más reciente creación del maestro relojero ruso Konstantin Chaykin, quien vuelve a desafiar las leyes físicas con un reloj cuya caja tiene 1.65 milímetros de grosor. Menos de dos milímetros separan esta obra maestra del mundo exterior.
Pero más allá de la cifra –que ya de por sí resulta asombrosa–, lo verdaderamente extraordinario es la complejidad técnica detrás de semejante proeza. En el universo de los relojes ultradelgados, cada centésima de milímetro puede significar el éxito o el fracaso de un movimiento.
ThinKing Mystery nace como evolución del ThinKing presentado en 2024, aunque ahora incorpora una estética todavía más teatral gracias a una indicación “mystery” inspirada en los relojes transparentes del legendario ilusionista y relojero francés Jean-Eugène Robert-Houdin. El resultado es hipnótico: las horas y minutos parecen flotar suspendidos en el aire mediante discos de zafiro prácticamente invisibles.
La firma de Chaykin permanece intacta. El diseño conserva el espíritu irreverente del célebre “Joker”, probablemente el reloj más reconocible del creador ruso, aunque en esta ocasión llevado a una interpretación mucho más sofisticada y técnica. Los “ojos” transparentes eliminan cualquier elemento visual innecesario, otorgando una sensación de ligereza absoluta.
Sin embargo, el verdadero mérito del ThinKing Mystery está en su arquitectura. El calibre manufactura K.23-3.1 se integra directamente en el fondo de la caja, convirtiendo toda la estructura en parte activa del movimiento. Para lograr estabilidad en un espesor tan extremo, Chaykin recurrió a una aleación antimagnética de alta resistencia y a soluciones patentadas como un doble volante dentado, barrilete ultraplano y un sistema especial de transmisión lateral sobre discos de zafiro.
El reloj pesa apenas 12.1 gramos sin correa, incorpora 284 componentes y ofrece 38 horas de reserva de marcha. Todo ello terminado bajo los más estrictos cánones de la haute horlogerie: perlage, satinado lineal, biseles pulidos a espejo y decoración circular ejecutada a mano.
Curiosamente, el reloj prescinde de corona. En su lugar, la manufactura desarrolló dos herramientas especiales para dar cuerda y ajustar la hora, una solución tan futurista como coherente con la limpieza visual del diseño.
Limitado únicamente a 12 piezas en el mundo, el ThinKing Mystery no pretende ser un reloj comercial en el sentido tradicional. Es, más bien, una declaración de principios. Una demostración de que la alta relojería independiente continúa siendo el terreno donde la creatividad, la ingeniería extrema y la obsesión artesanal todavía pueden sorprender al mundo.