El nuevo Atmos Hybris Artistica Tellurium, fruto de la colaboración entre Jaeger-LeCoultre y el célebre diseñador industrial Marc Newson, resulta una obra maestra que combina arte, astronomía, ingeniería y diseño contemporáneo en una creación limitada a únicamente tres ejemplares.
Este reloj reinterpreta el movimiento más complejo jamás desarrollado para un Atmos: el Calibre 590, un mecanismo capaz de reproducir con asombrosa precisión los movimientos de la Tierra, la Luna y el Sol.
La historia del Atmos es única dentro de la relojería. Conocido como “el reloj que funciona con aire”, obtiene la energía necesaria para operar gracias a mínimas variaciones de temperatura ambiental. Inventado en 1928 por Jean-Léon Reutter y perfeccionado posteriormente por Jaeger-LeCoultre, su mecanismo transforma cambios térmicos casi imperceptibles en energía mecánica.
Una variación de apenas un grado centígrado proporciona suficiente energía para mantenerlo funcionando durante aproximadamente dos días, convirtiéndolo en una de las expresiones más fascinantes del concepto de movimiento perpetuo.
Para esta nueva interpretación, Marc Newson llevó el concepto mucho más allá de la relojería tradicional. El mecanismo se encuentra protegido por una espectacular esfera de cristal grabada con las 64 constelaciones visibles principalmente desde el hemisferio norte. Sobre esta superficie celeste brillan 539 zafiros talla cabujón, que representan las principales estrellas y crean un efecto tridimensional de extraordinaria belleza.
La composición descansa sobre una base de aluminio anodizado azul profundo y una plataforma grabada que reproduce la superficie lunar. Cada detalle busca evocar la inmensidad del cosmos, mientras que una tridimensional Tierra, pintada a mano por los artesanos de los talleres Métiers Rares de Jaeger-LeCoultre, aporta un nivel de realismo excepcional.
Más allá de su espectacular estética, el Atmos Hybris Artistica Tellurium es una proeza mecánica sin precedentes. Además de indicar horas y minutos, integra un telurio completo que reproduce la rotación terrestre, la órbita lunar y el recorrido anual de la Tierra alrededor del Sol. El mecanismo incorpora también indicación de meses, estaciones y un calendario zodiacal representado sobre un disco de zafiro azul translúcido.
La precisión alcanza niveles extraordinarios. Su indicación de fases lunares presenta una desviación de apenas un día cada 5,770 años, mientras que el calendario anual registra una diferencia de tan solo un día cada 390 años respecto al calendario gregoriano, lo que significa que no requerirá corrección hasta el año 2416.
El resultado es mucho más que un reloj. Es una escultura cinética que captura la armonía del sistema solar, una demostración del virtuosismo técnico de Jaeger-LeCoultre y una nueva prueba del talento de Marc Newson para reinterpretar objetos icónicos sin alterar su esencia.