Con motivo de su 30º aniversario, Parmigiani Fleurier presenta Carillon Tourbillon, una obra maestra limitada a únicamente cinco ejemplares que resume tres décadas de independencia, conocimiento y pasión por la mecánica tradicional.
La celebración del aniversario de la maison, fundada por Michel Parmigiani en 1996, encuentra en este guardatiempo una declaración de principios. Más que un reloj conmemorativo, el Carillon Tourbillon representa la filosofía que ha definido a la manufactura suiza desde sus orígenes: comprender primero para crear después.
La inspiración procede de un reloj de bolsillo Perrin Frères del siglo XIX, restaurado en los talleres de la firma y convertido ahora en una interpretación contemporánea.
El resultado es una combinación de artesanía y técnica. Fabricado en oro blanco de 18 quilates, el Carillon Tourbillon alberga una repetición de minutos con cuatro gongs, un tourbillon de 60 segundos y una impresionante reserva de marcha de hasta doce días.
Su caja de 41.6 milímetros ha sido concebida no sólo como un elemento estético, sino como una auténtica caja de resonancia capaz de amplificar y enriquecer el sonido del mecanismo. Las estrías verticales de la carrura, inspiradas en las columnas clásicas admiradas por Michel Parmigiani, aportan una presencia arquitectónica inconfundible.
La esfera Morning Blue, elaborada en oro blanco y martillada a mano, revela parte del espectáculo mecánico gracias a la presencia visible de los martillos y los cuatro gongs serpentinos. En esta creación, la mecánica deja de ocultarse para convertirse en protagonista.
La repetición de minutos produce una secuencia sonora única. Una nota grave anuncia las horas, una aguda marca los minutos y dos tonos adicionales indican los cuartos, creando una armonía de cuatro notas de extraordinaria pureza. El sistema está regulado por un volante de inercia que garantiza una cadencia uniforme y una sonoridad precisa, íntima y refinada.
En el corazón del reloj late el calibre manual PF950, integrado por 456 componentes ensamblados a mano. Dos barriletes superpuestos proporcionan la energía necesaria para asegurar una autonomía excepcional, mientras que un tercer barrilete está dedicado exclusivamente al mecanismo de sonería, preservando así la estabilidad del movimiento.
Con el Carillon Tourbillon, Parmigiani Fleurier no sólo celebra treinta años de alta relojería independiente. También demuestra que el verdadero lujo reside en la transmisión del conocimiento, en la belleza del detalle y en la capacidad de otorgarle al tiempo una voz propia. Porque en esta excepcional creación, el movimiento no es simplemente un mecanismo: es un instrumento capaz de transformar cada instante en una experiencia sensorial.