Tiffany & Co. devuelve a la vida una de las piezas más extraordinarias de su patrimonio: el histórico Astronomical Clock, una obra maestra creada para la World's Columbian Exposition de Chicago de 1893 y restaurada para conmemorar el 250º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

Adquirido por la firma en 2025, el monumental reloj fue sometido a un proceso de restauración de siete meses en los talleres de Tiffany & Co. en Ginebra, donde especialistas devolvieron tanto su esplendor estético como la precisión de un mecanismo excepcional.

La pieza ocupa un lugar privilegiado en The Landmark, la emblemática boutique de la Quinta Avenida de Nueva York, permitiendo al público admirar una de las creaciones más complejas de finales del siglo XIX.

Con más de dos metros de altura y un refinado gabinete inspirado en el estilo Luis XV, el Astronomical Clock destaca por su elaborada talla floral, marquetería e incrustaciones de nácar californiano. En su fachada sobresalen 13 esferas de plata pintadas con biseles dorados que revelan la sofisticación técnica concebida bajo la dirección del maestro relojero Joseph Lindauer, cuyo equipo dedicó más de dos años a la construcción de esta obra.

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, Llevo dos años la realización del Astronomical Clock, y siete meses su restauración. Llevo dos años la realización del Astronomical Clock, y siete meses su restauración.

 

Sin embargo, el verdadero protagonismo reside en su extraordinario mecanismo. El reloj integra 21 complicaciones, la mayoría dedicadas a fenómenos astronómicos, capaces de representar distintos sistemas de medición del tiempo y el movimiento de los cuerpos celestes. Varias de estas funciones prácticamente han desaparecido de la relojería contemporánea y una resulta única: un indicador que contabiliza los años transcurridos desde la independencia de Estados Unidos. En 2026, esa indicación marca "250th", convirtiendo al reloj en un testimonio mecánico de un acontecimiento histórico.

La restauración también reivindica el profundo vínculo de Tiffany & Co. con la relojería. Desde 1847 la Casa comercializa relojes y, tras establecer un taller en Ginebra en 1868, impulsó innovaciones mecánicas que consolidaron su prestigio a ambos lados del Atlántico.