El nuevo Royal Oak Tourbillon Volante Automático de Audemars Piguet está fabricado con la cerámica Bleu Nuit, Nuage 50, introducida en 2025 en los modelos Royal Oak Doble Volante Esqueletado y Royal Oak Offshore Cronógrafo Automático de 42 y 43 mm.
Este color remite a los matices azul profundo de las esferas de los primeros modelos Royal Oak presentados en 1972. Desarrollado en su época por el prestigioso fabricante ginebrino de esferas Stern Frères, el color original se obtenía añadiendo pigmento negro nº 50 a la laca protectora de la esfera (zapón).
El efecto «Nuage» (nube) se debe a la reacción química que se produce cuando el pigmento entra en contacto con el líquido del barniz, como una “gota de leche salpicada en el café”. Desde entonces, este tono constituye uno de los códigos inconfundibles de la marca.
Ligera y resistente a los arañazos, pero a la vez difícil de mecanizar por su extrema dureza, la cerámica es utilizada por la Manufactura desde 1986. La aplicación del color «Bleu Nuit, Nuage 50» a este material ha exigido años de desarrollo a fin de asegurar un resultado uniforme en todos los componentes de la caja y una capacidad de reproducción homogénea.
El nuevo Royal Oak Tourbillon Volante Automático de 41 mm de diámetro y 10.6 de grosor de la caja, exhibe una estética esbelta y refinada que realza los códigos de diseño característicos de la colección. Evocando los orígenes del Royal Oak, la esfera «Bleu Nuit, Nuage 50» «Grande Tapisserie» se adorna con índices bastón y agujas de oro blanco de 18 quilates para las horas y los minutos. Situado a las 6 horas, el tourbillon rodiado sin puente superior crea el efecto suspendido que define a un tourbillon «volante».
El fondo de cristal de zafiro permite a la luz atravesar el movimiento desde ambos lados, lo que refuerza este sentido de levitación.
El modelo incorpora el calibre 2950, un movimiento automático equipado con un tourbillon volante: una sofisticada construcción diseñada para contrarrestar los efectos de la gravedad en la precisión del reloj. El volante y el escape se encuentran en una pequeña jaula que gira a la velocidad de una rotación por minuto, cambiando constantemente el centro de gravedad para compensar las variaciones posicionales.
Visible tanto desde el lado de la esfera como desde el fondo de zafiro, la jaula del tourbillon volante acabada a mano ofrece una imagen etérea de algunos de los componentes del movimiento. El fondo también permite contemplar la masa oscilante de oro rosa de 22 quilates rodiado y las refinadas decoraciones del movimiento, como «Côtes de Genève», satinado, «rayos de sol», graneado circular y biseles pulidos, en una nueva demostración de la minuciosidad de los artesanos de Audemars Piguet.