En las entrevistas con algunos CEO´s de las firmas que han llegado a México para estar presentes en el SIAR 2020, nos han dejado claro que la compra de un “reloj” es muy diferente a la compra de un smartwatch. Portar un reloj de edición limitada es una mezcla de emoción y distinción.

Ante el cambio mundial que ha surgido en el año 2020, las firmas de la alta relojería han debido adaptarse a otras maneras de relacionarse con sus clientes, en petit comité o en eventos internacionales como el SIAR que se realizó presencialmente con estrictos protocolos de salubridad.

Este 2020 ha logrado una fuerte evolución digital. Los relojeros han dejado de recibir a sus clientes en sus ateliers o en la maison, para dar acceso al internet y ser el medio de contacto con los usuarios, logran de esta manera un acercamiento internacional con los gustos del cliente, sus emociones, sus experiencias y sus deseos.

 “Las personas saben que este accesorio es más que un “aparato” para ver la hora, es el arte incrustado en cada detalle del reloj, es el tiempo que cada artesano relojero ha dejado en crear esta obra y es la calidad de los materiales que posee”.- explica Stephen Forsey, co-fundador de Greubel Forsey.

“El dueño de esta pieza sabe que es un tesoro rodeado de recuerdos, ya sea porque lo adquirió por un acontecimiento especial o se lo obsequió algún ser querido. Aquel que lo usa no lo hace para llamar la atención, lo usa con discreción; estos relojes durarán por generaciones y transmitirán emociones”, define Julien Tornare, el CEO de Zenith, quien también nos habla de su próxima obra de edición limitada, “la cual será una experiencia verdaderamente increíble al destacar el cielo, el espacio, las estrellas y la gravedad; con grandes complicaciones que pocas personas obtendrán y qué seguramente disfrutarán” concluye Julien.

Por otra parte, Rolf Van Cleef nos presenta la última pieza de Bovet, “Recital 26 Brainston Chapter Two” y destaca que, a las doce podemos contemplar la complicación de las horas; a las tres podemos observar la hora universal de 24 horas patentada, a las seis encontramos el tourbillon volante de doble cara y a las nueve una fase lunar tridimensional. “El arte está en los detalles y la ciencia la encontramos en el mecanismo y las complicaciones. Los relojeros trabajan el arte del reloj, los grabados, es así como personalizan su obra. La creación de la pintura semitransparente que logra los cambios de color es algo que diferencia a la marca” nos menciona Van Cleef.

L’Epée en cambio, conforma su colección con piezas fuera de serie como un auto de carreras: una réplica exacta de la Formula Uno de 1950, con las complicaciones de la haute horlogerie.  Auguste Nicolas expresa: “la diferencia es que los otros no los hacen, es un objeto inhabitual, que sorprende, con temáticas inhabituales como los objetos de viaje, los animales, y el tema destacado de este año: “Time Fast”, en esta colección encontramos el chasis, el motor; en el casco de protección del conductor se encuentra el tourbillon, el volante cambia la fecha y las llantas son ovaladas, al igual que los autos de carreras. Todo esto y más se puede encontrar en una sola pieza” afirma el CEO de L’Epée.

Para concluir, un reloj de alta relojería es una obra de arte, todo lo mencionado anteriormente hace la diferencia entre la Haute Horlogerie y los Smartwatch, los relojes inteligentes dan estatus social pero definitivamente no es lo mismo adquirir estatus que adquirir un reloj que conquista al conocedor en un coup de cœur.

 

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