Las piedras preciosas fascinan a las personas, especialmente a los coleccionistas, quienes llegan a pagar millones de dólares por ellas. A continuación, las gemas históricas subastadas por Christie’s.

La Peregrina, encontrada frente a las costas de Panamá en 1576, ha pasado por las manos de la realeza y estrellas de Hollywood. En 1582, Felipe II de España compró esta perla con forma de pera y 202.24 gramos de peso. Pasó por las manos de ocho reyes de España durante 200 años, antes de llegar al rey Joseph-Napoleón Bonaparte.

En 1969, Richard Burton pagó 37,000 dólares por La Peregrina y obsequiársela a su esposa, Elizabeth Taylor, en su 37 cumpleaños. La Peregrina salió a subasta en 2011 en Christie’s Nueva York, en 11’842,500 de dólares.

 

 

En 1987, Christie’s Nueva York ofreció el Fancy Purple-Red, un diamante rojo muy pequeño, 0.95 quilates. Solo uno de cada 100,000 diamantes califica con este tono ‘elegante’. Estas probabilidades aumentan exponencialmente para los diamantes rojos, que son tan raros que los expertos en diamantes son afortunados de manejar más de tres en el transcurso de su vida. El Hancock Red se vendió en 880,000 dólares, en 1987.

 

 

El diamante Tipo IIa D pesa 28.86 quilates y en 2020 se vendió en Christie’s por 2’115,000 dólares, un récord mundial para la joya más cara vendida en una subasta en línea. Los diamantes de tipo IIa representan menos del 2% de todos los diamantes, y son los más puros químicamente, sin rastros de nitrógeno que altere el color. Como consecuencia, a menudo tienen una transparencia óptica excepcional.

 

 

Aunque los zafiros de más de 100 quilates son muy raros, existen registros de ellos en importantes colecciones de gemas. La Belle Azul de Asia, con un peso de 392.52 quilates, es el cuarto zafiro azul más grande de la historia.

El zafiro iba a ser presentado a la reina Isabel, esposa del rey Jorge VI y madre de la reina Isabel II, el día de su coronación en 1937, pero fue robado. En 2014 reapareció la Blue Belle of Asia, en una subasta por Christie’s Ginebra y se adquirió por 17’300,000 dólares, convirtiéndose en el zafiro más caro y la piedra de color más cara vendida en una subasta.

 

 

A finales de 2005, en la oficina de Christie’s Mónaco llegaron nueve joyas firmadas por Faraone, Van Cleef & Arpels y tres anillos de Bulgari. El primer anillo estaba montado con un zafiro de Birmania, el segundo con un diamante de color D y el tercero con un rubí birmano de 8.62 quilates que no mostraba indicios de tratamiento, algo poco común. Las nueve piezas fueron ofrecidas por Christie’s St. Moritz, en 2006, y el rubí fue comprado por 3’637,480 dólares.

 

 

Desde la época de Cleopatra, de quien se dice encargó una esmeralda tallada con su imagen como regalo para Julio César, hasta los zares Romanov, los mogoles y la realeza británica, ninguna colección de joyas está completa sin una esmeralda.

En 2017, Christie’s ofreció una esmeralda con calidad de gema de 18.04 quilates, engastada en un anillo de diamantes que pertenecía a la familia Rockefeller. Descrita por el Laboratorio Gemológico Estadounidense como “excepcional”, la Rockefeller Emerald se compró por 5’511,500 dólares, rompiendo el récord mundial de precio por quilate.

 

 

El valor de la jadeíta se basa en tres criterios: color, translucidez y textura. El tono es, con mucho, el factor más importante y tiene en cuenta la saturación, brillo, uniformidad y pureza. La jadeíta puede encontrarse en diversos colores, pero la verde que contiene cromo la más codiciada por los coleccionistas.

El 2010, Christie’s Hong Kong ofertó un collar de cuentas de jade de jadeíta y rubí estrella. Constaba de 51 cuentas de jadeíta en color verde esmeralda vivo y homogéneo. Fueron pagados 7’275,000 dólares por el collar.

 

 

“Un diamante de este tamaño, 19 quilates, y en ese tono es prácticamente irreal”, comentó Rahul Kadakia, director internacional de joyería de Christie’s, antes de la venta de Pink Legacy en Ginebra, en 2018.

Los diamante son clasificados en Tipo I y Tipo II, estos últimos con un tono particularmente raro, casi homogéneo, y los diamantes rosas entran en la categoría rara de Tipo IIa. Solo uno de cada 100,000 diamantes posee un tono lo suficientemente profundo para calificarse como Fancy Vivid.

Los diamantes Fancy Vivid Pink de más de 10 quilates son desconocidos en la sala de venta: en más de 250 años de historia de Christie’s, solo cuatro de esas gemas. Tal escasez se reflejó en el precio final: 55’000,000 dólares.

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