¿Dónde va el peregrino celeste por el claro, infinito sendero? 
Va a la aurora que brilla en el fondo en caballo blanco como el hielo. Federico García Lorca, en “Santiago”

Una de las razas más notables del universo equino es el caballo lusitano; hermoso e inteligente.

Desde tiempos prehistóricos, en cuevas como la de La Pileta, en Málaga, hay vestigios de pintura rupestre donde quedó plasmada la presencia del caballo en la Península Ibérica. Mucho después, los romanos -quienes necesitaban a este animal para fortalecer sus milicias, así como para el trabajo-, a decir de algunos escritores, según una leyenda vieron en los caballos de la Lusitania -la región que hoy es Portugal, así llamada durante el Imperio Romano-, a unos equinos que consideraron “los hijos del viento”, pues las yeguas que ahí vivían, eran fecundadas por Céfiro.

Cuando el imperio se desintegró, algunos de los pueblos establecidos en la Península Ibérica, tenían caballos oriundos de lo que ahora es Alemania. Para los siglos de la invasión árabe en España (VIII-XV dC), el caballo ibérico, en ciertos casos, ya mostraba cruzamiento con otros de origen árabe. En el caso particular de lo que hoy es Portugal, para el siglo XII, el caballo fue utilizado también para acompañar al guerrero en la batalla.

Gastón Santos Cué, criador e introductor en México de este tipo de equino, cuenta que durante la época Colonial llegaron a la Nueva España sólo caballos españoles, sobre todo extremeños y andaluces.

En el siglo XVI, por algunas décadas, España y Portugal formaron un solo reino bajo Felipe II, dado que no hubo descendencia del rey de Portugal Sebastián I, muerto en la batalla de Alcazarquivir en Marruecos. Es durante esos años, comenta Gastón Santos, cuando llegaron a México caballos portugueses.

 

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La Coudelaria de Alter Real

En Portugal, siendo rey Juan V, comenzó la Coudelaria de Alter Real (1748), gracias a la pasión que la esposa del rey, doña María de Austria, tenía por la Escuela Española de Viena. Así, comenzó a ser criado un caballo que se ajustaba al modelo del lusitano. Cabe decir que las yeguas y sementales que sirvieron para el establecimiento de la Coudelaria provenían principalmente de España.

Esos caballos fueron utilizados en la Real Picaría que se estableció como escuela de arte ecuestre. Poco después, el hijo de Juan V, don José, logró que prosperara la citada Coudelaria, así como la Picaría. Esta desapareció en el siglo XX cuando es denominada Escuela Portuguesa de Arte Ecuestre. En la actualidad, como informa la Asociación Española de Pura Sangre Lusitano, desarrolla trabajos de selección y mejora de caballos lusitanos, contando, por ejemplo, con una clínica.

Pero, regresando a tiempos pasados, informa la Asociación Mexicana de Criadores de Caballos Lusitanos AC, que fue en 1885 cuando Bernardo Lima desarrolló un libro sobre las razas de caballos y definió al Lusitano como los nacidos y criados en Portugal. Para 1942, los veterinarios de la Coudelaria Nacional, comenzaron a utilizar el nombre de Lusitano para caballos nacidos en Portugal y que mostraban características propias.

Estos equinos ya pudieron entrar en el “Stud Book” propio (libro genealógico de los caballos pura sangre). Finalmente, la raza Lusitana oficialmente comenzó a nombrarse en 1967 en el primer volumen del Libro Genealógico Portugués de Equinos. Hoy en día, no sólo Portugal sino también otros países, cuentan con grandes criaderos de lusitanos, donde destacan por supuesto, México, Brasil y Francia.

 

 

 

Lusitanos en México

Fue durante el gobierno del general Manuel Ávila Camacho (1940-1946), cuando su hermano Maximino, que era un gran aficionado a los caballos adquirió un lusitano, hasta entonces propiedad del famoso rejoneador Simao da Veiga; de este torero a caballo, Gastón Santos menciona que tenía un lusitano extraordinario de nombre “Primavera”.

Unos años después, en 1952, Gastón Santos Cué trajo a México tres yeguas con las que comienza la cría de ese tipo de caballo en nuestro país. Conforme pasó el tiempo, Gastón Santos, también excelente rejoneador, llegó a contar con el criadero más numeroso de lusitanos, con más de 100 yeguas.

Los criadores de este tipo de raza se han multiplicado, ofreciendo caballos de excelente calidad. Baste mencionar a algunos, como Fernando Sommer D’Andrade, Abelardo Morales Purón; José Antonio Fernández Carbajal, Jorge Hank, Arsenio Raposo Cordeiro, Manuel Tavares Veiga, Manuel Simões dos Santos, por mencionar algunos de esos enamorados del caballo lusitano.

El lusitano sigue siendo uno de los mejores caballos que existen en el mundo, y por supuesto, ha tenido una evolución, como en muchas otras especies y razas. Así, como expresa Gastón Santos: “En la actualidad, el lusitano tiene el pescuezo más recto, más amplio, y le sirve de aleta de balanza. Tiene gran agilidad en las piernas; en sí, una gran cantidad de características diferentes”.

 

 

 

 

Especificaciones

Cabeza 

De largura media, delgada y zona mandibular poco desenvuelta  

Temperamento

Noble, dócil, generoso y ardiente 

Andamientos 

Ágiles elevados, proyectándose hacia adelante. De gran comodidad para el jinete

Aptitud 

Tendencia natural a la concentración y gran predisposición a los ejercicios de la alta escuela 

Tipo

Eumétrico

Peso

500 kg. Mediolíneo. Subconvexilíneo (formas redondeadas)

Altura

A los seis años: hembras, 155 cm; machos, 160 cm

Pelo

Por lo general tordo y castaño en todos sus matices

 

 

Texto: Yolanda Bravo Saldaña ± Foto: Sófocles Hernández / Imelda Saldívar Caballos del Cortijo Las Morerías / BP

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