En la costa del Pacífico mexicano, siguiendo la Ruta del Sol, en el Estado de Guerrero encontramos un desarrollo más de Fonatur, hasta hace poco un pequeño pueblo de pescadores y ahora un polo turístico de gran nivel, conocido mundialmente como Ixtapa-Zihuatanejo.

Es una zona de gran belleza natural: selvas casi siempre verdes, altos acantilados, y gran cantidad de ríos y esteros. Por otro lado, la marina de Ixtapa-Zihuatanejo es una obra de ingeniería impresionante, y cuenta con espacio para albergar con seguridad y comodidad a los barcos que visitan este rincón de México.  

Pero esta joya del Pacífico posee un tesoro aún mayor: sus fondos marinos. La historia del buceo en Ixtapa-Zihuatanejo no es reciente, pues recuerdo con precisión cuando el maestro Ramón Bravo me platicaba de sus aventuras por esos lugares, donde eran atendidos por un personaje llamado Oliverio Maciel, mejor conocido como el Neptuno mexicano. Oliverio vivía en un lugar de novela, pues su casa estaba rodeada de palmeras y bañada por las olas del mar que rozaban suavemente las arenas de Playa Quieta.

 

 

Otro personaje que puso el nombre de Ixtapa en el mapa del buceo a nivel mundial fue el ingeniero químico Jean Claude Durán. Cada vez que alguien terminaba de bucear con él era llevado a Playa de Las Gatas y allí le ofrecía ajenjo, una bebida de la que Jean Claude decía con orgullo que era la bebida de los dioses.

Ramón Bravo, Oliverio Maciel y Jean Claude Durán se encuentran ahora descansando eternamente en ese mar que tanto les dio. Pero para nuestra buena suerte hay un gran seguidor de esas costumbres que estos hombres dejaron, y así podemos seguir disfrutando de los fondos marinos de Ixtapa-Zihuatanejo. El biólogo marino Juan Barnard es mi amigo y mi guía cuando visito esos lugares del Pacífico mexicano.

Juan me platica con orgullo que cuenta con más de 30 sitios para realizar inmersiones de buceo. Como lo he podido constatar, las aguas no son muy claras, pero son cálidas y con muy poca corriente, con temperatura promedio anual de 26 °C, lo que significa que en gran parte del año el traje de neopreno no es necesario.

 

 

Entre los lugares más conocidos para bucear podemos mencionar: Morro del Potosí, Piedra Solitaria, Sacramento, Bajo de Jaime, Bajo de Chato, Bajo del Borracho, Manzanillo y Cueva de la Gata. Y los menos espectaculares para la práctica de este deporte con equipo de buceo son: Las Gatas, El Contra Mar y Caleta de Chon, aunque son muy buenos para buceo libre o snorkel.

La vida marina y las formaciones geológicas son muy diferentes de un lugar a otro, van desde montañas submarinas, o bajos, hasta arrecifes coralinos. Las profundidades donde se llevan a cabo los recorridos de buceo y snorkel varían entre 20 y 100 pies.  

El fondo es de tipo volcánico, con arena negruzca, que presenta una prolongación de la costa hacia el mar y da como resultado la formación de cañadas que en su mayoría están constituidas por corales llamados “ripios”. Además, hay gran variedad de corales blandos, que los lugareños conocen como “arbolitos de coral”, especie parecida a las elegantes gorgonias. Por otro lado, los abanicos de coral que se mueven al ritmo de la marea llaman la atención de los visitantes de los fondos marinos debido a sus diferentes tamaños, formas y colores de gran belleza.

Todos los corales y cuevas albergan un sinfín de vida marina, entre peces que como joyas van de un lugar a otro. Para los amantes de la fotografía submarina es muy difícil saber qué lente llevar para esa inmersión. Pues si se está usando un macro para fotografiar los pequeños peces piedra o los brillantes nudibranquios o al pez sapo o rana, que son tan escasos en otros lugares y aquí abundan, o al atrevido pulpo o a las amenazantes morenas, en ese mismo momento puede aparecer una majestuosa manta gigante o un cardumen de alegres delfines o una impresionante ballena jorobada o rápidos jureles o huidizos pargos. Por eso recomiendo que lleven dos cámaras o una de lentes intercambiables, para estar preparados frente a cualquier aparición extraordinaria.

 

 

Para los amantes del buceo en barcos hundidos Ixtapa- Zihuatanejo tiene dos que se encuentran sumergidos en su bahía. El más conocido es Fandango, y allí se ven a los legendarios caballitos del mar que han establecido sus dominios en este barco.

Finalmente, quiero decir que uno de los sitios de buceo que más llamó mi atención fue el Morro del Potosí. Aquí hay una cueva muy hermosa, pues todas sus paredes están cubiertas de esos llamativos seres marinos conocidos como “tubastreas”, que sólo abren sus pólipos al caer la noche.

Además, y no menos importante para los apasionados del buceo, las tiendas dedicadas a ese deporte en este paraíso terrenal cumplen con todas las regulaciones, tanto de seguridad como de higiene, para hacerte pasar un buen rato bajo el agua.

A diferencia de otros lugares de México, Ixtapa-Zihuatanejo no le dio la espalda al mar, en ningún sentido. Esto queda demostrado no sólo por los magníficos escenarios que este destino nos regala sino también por su gente, que día a día se hace a la mar para lograr el sustento diario y poder surtir de pescados y mariscos frescos a los grandes complejos hoteleros de la zona. Toda esta realidad que se renueva cada día transforma a este destino en un sitio grandioso y admirable.

 

 

Texto: WeV&HE ± Foto: WeV&HE.

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