Nuestra semana con las ballenas francas australes de la Patagonia estuvo llena de emoción, tristeza y momentos que aún estamos tratando de asimilar.
Viajamos a Puerto Pirámides con la esperanza de documentar las ballenas francas y la demás fauna extraordinaria de la Península Valdés. Lo que encontramos se convirtió en una dura y profundamente personal confrontación con la realidad de lo que está sucediendo con nuestros océanos.
Según los informes, más de 100 crías de ballena franca han aparecido muertas en la costa esta temporada, y algunas estimaciones sitúan la cifra en 150 o más.
Fuimos testigos de la tragedia en primera persona.
A lo largo de la costa, encontramos crías muertas en las playas. En un solo lugar, contamos siete. Ver a estas jóvenes ballenas perdidas en lo que debería haber sido el comienzo de sus vidas fue devastador.
Ya no se trataba de una historia lejana sobre conservación ni de una estadística en un informe. Estaba ocurriendo justo delante de nosotros.
Pero en medio de la decepción, Patagonia nos brindó una sorpresa enorme y completamente inesperada:
¡Orcas!
Las orcas son poco comunes en los alrededores de Puerto Pirámides. Nuestro capitán puede verlas solo una vez al año, pero durante esta expedición, las encontramos en tres días distintos.
Observamos al enorme macho de Pao cazando a lo largo de la costa, y posteriormente documentamos a miembros de una de las familias de orcas más famosas del mundo…
Las legendarias orcas varadas intencionalmente en la Patagonia
La familia cazaba leones marinos a lo largo de la costa, compartían la comida y luego llevaban a sus crías a las aguas poco profundas para practicar las extraordinarias técnicas de desembarco transmitidas de generación en generación.
Disfrutamos de un espectáculo increíble.
Aquella semana se convirtió en una conmovedora historia de pérdida, supervivencia, familia, inteligencia y la imprevisibilidad de la naturaleza salvaje.
Nos recordó por qué estos lugares, y los animales que dependen de ellos, merecen nuestra atención y protección.