Se tejen historias y leyendas, le atribuyen propiedades mágicas o de buen augurio al halo sutil de un arcoíris. Algunas culturas lo interpretan como un mensaje de dios.

Tras una tormenta, es posible que en el horizonte asome el arcoíris primario con siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Sin embargo, teorías científicas afirman que  en realidad sus colores sobrepasan el millón de tonalidades que el ojo humano es incapaz de ver. Existe una diversidad de ellos y dependen de distintas condiciones, es un fenómeno que se debe a la refracción de la luz solar sobre gotas de agua.

Pueden suceder también en la noche por lo que son llamados arcos de luna. Hay arcos dobles y hasta cuádruples. También existe un arcoíris de sombra y otro de fuego que ocurre dentro de una nube. Recientemente se ha fotografiado un arcoíris blanco en Escocia. Hay tantas peculiaridades en este fenómeno fascinante.

Eso sí, no se puede ver un arcoíris si se llevan gafas polarizadas, además de que es prácticamente imposible poder ver uno al medio día. Todo es cuestión de la dispersión preferente de la luz en la refracción sobre gotas de lluvia o en suspensión, recibida en una visión que fascina al ser humano

Algunos sitios tienen esta apariencia multicolor como las montañas arcoíris de Quilian, China. El río de los mil colores en Caño Cristales, Colombia; las montañas de sal en la isla Ormuz de Irán. El eucalipto arcoíris de Nueva guinea y la comarca Kampung Pelangi en Indonesia o los paisajes dibujados por los colores de las flores.

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