Llega el invierno, los abrigos dominan las calles, los árboles deshojados forman un paisaje lúgubre y monótono. Qué mejor oportunidad para desafiarlo con el color.

Con luces azules y verdes, esta temporada la joyería invita a darle calor a una época gélida dominada por la ropa gruesa; el blanco y el negro nunca desentonan y las curvas les darán un toque sofisticado, muy acorde para iniciar un ciclo nuevo. 

En esta última parte del año, experimentar con las piedras preciosas será un placer para quien se atreva.  

 

 

 

 

 

 

Texto: AMURA ± Foto: Cortesía de las marcas

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