Una nueva experiencia

Fue muy agradable sorpresa recorrer las calles de Santiago, después de diez años de no hacerlo. Su gente, la arquitectura, sus jardines y el arte urbano; sólo visitando este territorio se puede sentir el porqué de sus escritores, pintores y escultores.

A partir de un intercambio de reflexiones, por motivo de esta visita, con el poeta chileno Gustavo Adolfo Becerra, cito una de éstas en la que resume el concepto de su país de manera espléndida, escribe así:

“Chile se ha considerado un país de poetas, así como Nicaragua. Temuco es la ciudad de la poesía. ¿Por qué? Algunos creen que por una relación vernácula con la lengua mapuche, ya que una palabra puede significar ‘estoy triste por la muerte de un amigo’. Para otros, la muerte de los bosques (que ya no quedan) y por las montañas y los ríos. La geografía como una determinante de la conducta.”

 

 

Con este pensamiento finalmente pude comprender la experiencia que viví al cruzar en automóvil Los Andes. Lomos de inmensas bestias dormidas que sudan su sueño con ríos de colores que alimentan a sus plantas y a pequeños animales, creando confusión para las mentes más ordenadas que buscan por necesidad la armonía, sin percatarnos de que ahí está representado el origen de la misma entropía.

Nosotros, tan insignificantes frente a esas dimensiones, no hemos podido dejar de ser testigos de tanta belleza que enriquecerá para siempre nuestras existencias. Pero también ha sido esta geografía la fuente fundamental de inspiración de escritores destacados como Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Del pintor Mata y de escultores como Marta Colvin, Sergio Mayol y Félix Maruenda, entre muchos otros.

 

 

Como comenté, en diciembre del año 2004 visité nuevamente Chile, después de diez años de haber expuesto mis esculturas en el Centro de Extensión Universitaria de la Universidad Pontificia Católica de Chile. Los cambios se han dejado notar, ahora es un país que incursiona de manera definitiva en la modernidad, sin perder su esencia.

Tuve en esta ocasión la oportunidad de viajar por sus viñedos hasta llegar a lo que se conoce como “la precordillera”, y desde ahí iniciar la aventura para cruzar Los Andes y establecerme por unos días en Mendoza, Argentina. Salir de las montañas para encontrar el desierto y en él la mano del ser humano que lo ha convertido en vergel fue una experiencia única que me permitió disfrutar la comida, los vinos y una ciudad tan bella como es Mendoza.

Experiencia inigualable por los paisajes que genera esta parte del planeta, entender por qué el agua ha sido fundamental como elemento de inspiración en todas las disciplinas artísticas.

 

 

Días después de regreso en Chile visité una parte de las costas, pasando por las ciudades de Cartagena e Isla Negra, lugar que alberga la casa de campo de Pablo Neruda.

Pisar el lugar que alguna vez fuera la casa de uno de los más destacados hombres de letras de nuestro tiempo me dio la satisfacción de saber que aún falta camino por recorrer, sin olvidar que existe la esperanza de legar nuestro quehacer si en él está depositada el alma. Es un rincón de las estelas marinas, un espacio imaginario del Creador donde quedaron los rastros y ecos del poeta.

Contemplar la pizarra celeste desde Rapel, punto único para estas observaciones, me hizo sentir que somos polvo de estrellas, alimento ideal para las grandes bestias que aún duermen en esa parte de Los Andes, seguros de saber que el día que despierten nos compartirán más secretos del universo desde la misma Vía Láctea.

 

 

Al regreso a Santiago fui invitado por Don Eduardo Undurraga, gerente general de la Asociación Chilena de Seguridad, a conocer parte de la magnífica colección que esta empresa alberga en los hospitales que administra. Esto se realiza con la finalidad de apoyar el desarrollo de los artistas plásticos, pero sobre todo para mejorar la salud de los pacientes por medio de la observación y coexistencia con las pinturas y esculturas de los más diversos artistas.

Transitar por los parques y avenidas de Santiago es comprender la profunda necesidad de expresión de sus escultores, entender el balance indispensable que debe existir entre la arquitectura, la ingeniería y las artes, por lo que ahora es muy común caminar y aprender de obras monumentales de gran valor contemporáneo para sus habitantes. Han profundizado en la relevancia que esta combinación conlleva para poder tener una mejor calidad de vida y una trascendencia definida y clara para las próximas generaciones. 

 

 

 

 

Texto: Miguel Peraza ± Foto: 1850-2004 Escultura Chilena Contemporánea y ACHS, Cultura & trabajo. Murales y esculturas de la Asociación Chilena de Seguridad.

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