Coincidiendo con la celebración de su medio siglo dedicado a las artes plásticas, Miguel Peraza (1959, México) presentó El Jugador de Pádel, su más reciente creación en bronce, ubicada en el Padel House Teques, en Morelos.

La escultura de tres metros de altura representa a un jugador de pádel, modelada inicialmente como una estructura de acero forrada de plastilina –con un peso aproximado de 250 kg–, con divisiones logradas con láminas de aluminio que separaron los diversos moldes o secciones del modelado, mismos que fueron empleados posteriormente para copiar en cera los diferentes registros y ser el principio del proceso de fundición.

Respecto a El Jugador de Pádel¸ donde el bronce cobra vida y el deporte de vuelve arte”, el Dr. Enrique Canchola escribió en la página web sabersinfin.com: “[…] con su paleta juega con las estrellas, induciendo la parábola celeste que nos lleva con la mente a los senderos cuánticos”.

Y prosigue Canchola Martínez, “La paleta es el eco de las estrellas, que traen el rebote del sonido silencioso del universo, pues cada vez que la eleva y la regresa hace del juego de pádel entre sus paredes una danza cósmica. La geometría la captura el cuerpo que está en fuerza y movimiento, mientras la gravedad lo sujeta a un anclaje terrestre. La paleta es la iconografía que distingue al atleta del resto de otros instrumentos.

“La meta conciencia la comprendemos cuando observamos que la cancha de este jugador es su propio universo, induciendo ritmos y texturas conectados a la cinética del deporte.

Para Canchola Martínez, Peraza logra la simbiosis en su obra al conectar la mecánica celeste con la biología al estar en perpetuo movimiento las partículas que nos conforman. “La poderosa figura del padelista sugiere que la pelota aún está en su mano, sin embargo, metafóricamente la podemos ver cuando el sol en su trayectoria la convierte en una sombra, diciéndonos que alguna vez estuvo ahí”.