Desde que la humanidad comenzó a contar historias, hemos imaginado criaturas que trascienden el mundo natural.
Seres fantásticos que combinan características de animales, humanos e incluso plantas aparecen en diversas culturas, desde los mitos más antiguos hasta las epopeyas contemporáneas.
La presencia generalizada de estos seres sobrenaturales, con el poder de transformarse y ser transformados, refleja un impulso global por comprender tanto el mundo conocido como el desconocido. Los artistas visuales han dado forma a estas criaturas imaginarias, creando algunas de las obras de arte más temibles, queridas y extraordinarias jamás realizadas.
Esta primavera llegan a The Met Cloisters, Creatures of Myth and Imagination: Europe and the Americas (Seres del mito y la imaginación: Europa y las Américas), una selección de obras creadas a ambos lados del océano Atlántico entre los años 500 y 1500 d. C.
Con más de 50 objetos, incluyendo esculturas, cerámica, marfiles, textiles, pinturas y trabajos en metal, Creatures of Myth and Imagination trasciende una historia, un tiempo y un lugar específicos para explorar cuestiones más amplias sobre quiénes somos y qué nos conecta.
Entre lo exhibido se encuentra un complejo colgante de oro de un artista tairona del norte de Colombia, que representa una figura desafiante con las manos en las caderas, una cabeza de cocodrilo y un enorme tocado que habría reflejado y expresado el estatus y el poder de quien lo portaba; es, además, la pieza insignia de la exposición, relata Joanne Pillsbury curadora de la muestra.
De Europa, feroces dragones como el representado en un monumental fresco del monasterio de San Pedro de Arlanza, España, ocuparon un lugar central para transmitir una multiplicidad de significados, tanto sagrados como profanos.
Para Julia Perratore, curadora asociada de The Met Cloisters, los seres sobrenaturales y compuestos son figuras clave en la narración de historias, la creación de mitos y la unión entre el cielo y la tierra. “Sobre todo, amplían las esferas de acción de sus homólogos terrenales. En esta exposición, se explora cómo, en manos de los artistas, las criaturas imaginarias adquieren corporeidad y participan en múltiples facetas de la experiencia humana”.
Por su parte, Laura Filloy Nadal, curadora del ala Michael C. Rockefeller, lo exhibido fue creado “a partir de elementos de la naturaleza, las criaturas híbridas son sobrenaturales y están dotadas de poderes más allá de lo visible y lo conocible”.
Puentes entre reinos
Tanto en América como en Europa, los seres híbridos transitaban entre los reinos terrenal y sobrenatural, vinculando lo humano y lo divino. Sus imágenes transmitían doctrinas; establecían y reforzaban identidades, y también definían límites sociales y cosmogónicos. A menudo plasmadas en representaciones monumentales, estas creaciones fantásticas ocupaban el espacio visual de manera contundente, con lo cual aumentaba su eficacia como agentes de control social sobre los espectadores.
En el México antiguo, las imágenes a gran escala de entes sobrenaturales se hallaban distribuidas a lo largo de toda una geografía sagrada: marcaban fronteras y encrucijadas; se encontraban en montañas, cuevas y manantiales, y dominaban lugares públicos, como las plazas, al igual que los espacios rituales más restringidos de los templos.
Con sus interpretaciones, los creadores nos han legado imágenes y objetos que figuran entre los más desconcertantes, aterradores, ocurrentes y apreciados de todos los tiempos. Estas obras revelan el extraordinario alcance de la imaginación humana y continúan cautivándonos hasta hoy.