El próximo verano europeo traerá consigo una de las experiencias ferroviarias más seductoras de la isla británica.

El legendario British Pullman, A Belmond Train, England, presentará Celia, un vagón privado concebido por el cineasta australiano Baz Luhrmann y Catherine Martin, la diseñadora ganadora del Oscar. Más que un espacio de hospitalidad, se trata de un escenario sobre rieles donde el lujo se funde con el teatro.

Celia operará como un vagón completamente autónomo dentro del tren, con mayordomos dedicados y capacidad para 12 invitados. Partirá desde la icónica estación Victoria de Londres en cada itinerario del Pullman, ofreciendo la posibilidad de personalizar cada detalle: desde menús creados por un chef privado con productos británicos de temporada, hasta experiencias a bordo y fuera del tren que respondan a la narrativa imaginada por sus anfitriones.

El concepto es claro: el comedor privado que puede transformarse en salón teatral, pista de baile o espacio para brindis íntimos. Aquí, cada velada se construye como una secuencia cinematográfica; cada celebración, como un guion irrepetible.

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, El original British Pullman, A Belmond Train, England. / Foto: Pia Riverola El original British Pullman, A Belmond Train, England. / Foto: Pia Riverola

 

La inspiración proviene del universo creativo de Luhrmann y Martin, con ecos de la campiña inglesa y de la fantasía shakesperiana. El vagón toma su nombre de Celia, musa ficticia que –según la narrativa creada por el director– recibió en 1932 su propio coche Pullman tras interpretar a Titania en Sueño de una noche de verano. Esa ficción dialoga con la tradición teatral del West End y convierte el vagón en un homenaje al imaginario escénico británico.

La artesanía es protagonista. La marquetería de Dunn & Son, el mobiliario a medida de Bill Cleyndert, los cristales de Tony Sandles y los bordados de Hand & Lock conviven con porcelana de Duchess China, cubertería de David Mellor y cristalería de Tom Dixon. Cada textura –terciopelos profundos, parquet a medida, cortinas teatrales de gran peso– compone una atmósfera envolvente en tonos verdes, amarillos, rojos y morados que evocan la flora británica. Incluso el tocador independiente, con mosaicos pintados a mano, se convierte en una pequeña escenografía íntima.

Para Luhrmann, subir a Celia es “transportarse a otro mundo”, una experiencia gastronómica itinerante que combina música, vino y espectáculo mientras el paisaje inglés se desliza por la ventana. Martin, por su parte, concibe el vagón como un santuario de tiempo y espacio, donde la nostalgia se convierte en pausa y el viaje recupera su dimensión romántica.

En una era dominada por la prisa, Celia reivindica el placer de desplazarse con estilo y narrativa propia. No es solo una extensión del British Pullman: es una burbuja luminosa que transforma el trayecto en destino y el lujo en experiencia escénica. Para los viajeros que buscan exclusividad con alma, el verano de 2026 promete un estreno digno de alfombra roja… sobre rieles.