En una época dominada por la velocidad, la inmediatez y los trayectos reducidos a simples conexiones entre un punto y otro, el nuevo vagón privado Celia devuelve al viaje ferroviario su dimensión más romántica y teatral.

Concebido por la dupla australiana conformada por el cineasta Baz Luhrmann y la diseñadora de producción Catherine Martin para el legendario British Pullman A Belmond Train, este exclusivo vagón restaurante se convierte en una experiencia inmersiva donde el lujo, la nostalgia y la narrativa cinematográfica se funden en movimiento.

Lejos de diseñar únicamente un espacio elegante, Luhrmann y Martin imaginaron un universo completo. El punto de partida fue Celia, una ficticia estrella teatral del West End londinense de 1932, musa glamorosa inspirada en las grandes divas de la época dorada del espectáculo. La narrativa creada por el director toma referencias de Citizen Kane, particularmente de la relación entre Charles Foster Kane y Susan Alexander, evocando también la historia real del magnate William Randolph Hearst y la actriz Marion Davies, célebres por transformar el exceso en arte de vivir.

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, <em><i>Celia</i></em> es el vagón creado por Baz Luhrmann y Catherine Martin para el legendario British Pullman A Belmond Train. Celia es el vagón creado por Baz Luhrmann y Catherine Martin para el legendario British Pullman A Belmond Train.

 

En esta reinterpretación ferroviaria, un poderoso industrial estadounidense encarga un vagón privado para Celia y sus amigas, convirtiendo al tren en un refugio itinerante para la sofisticación, el champagne y las conversaciones posteriores al teatro. El resultado es un homenaje al refinamiento artesanal británico y a la edad de oro de los viajes Pullman, cuando el trayecto era tan importante como el destino.

Cada detalle del vagón fue concebido bajo una lógica cinematográfica. Paneles tallados, incrustaciones delicadas, superficies pulidas y textiles cuidadosamente seleccionados construyen un escenario capaz de transportar emocionalmente al pasajero. Para Catherine Martin, diseñar Celia implicó crear un espacio narrativo donde cada ventana funciona como un encuadre cinematográfico y cada pasajero se convierte, inevitablemente, en personaje.

La experiencia tiene además una profunda conexión con el teatro británico. Luhrmann reconoce que Wiliam Shakespeare y el espíritu lúdico de Sueño de una noche de verano sirvieron como inspiración estética y emocional. El tren se transforma así en una prolongación del escenario: un lugar donde la realidad y la fantasía se mezclan mientras el paisaje inglés desfila lentamente al otro lado del cristal.

Pero más allá del diseño, Celia representa también una reivindicación del “slow travel”, esa filosofía que entiende el desplazamiento como parte esencial de la experiencia. Tanto Luhrmann como Martin defienden el viaje lento como un lujo contemporáneo: tiempo para observar, conversar, celebrar y reconectar con uno mismo. En un mundo saturado de estímulos, el vagón ofrece justamente lo contrario: pausa, intimidad y contemplación.

La versatilidad del espacio amplifica aún más su atractivo. Puede transformarse en comedor privado, salón para celebraciones, escenario acústico, refugio creativo o incluso sede para eventos empresariales exclusivos. Basta correr una cortina para modificar completamente la atmósfera. Esa capacidad de mutar recuerda, precisamente, a un set cinematográfico.

Viajar en Celia no consiste solamente en abordar un tren de lujo. Es ingresar a una ficción cuidadosamente construida; una cápsula suspendida entre el glamour del teatro londinense, la elegancia del diseño británico y la magia eterna de los grandes viajes sobre rieles.