La descarbonización del transporte marítimo internacional suma un nuevo capítulo con la puesta en marcha del Plan de Implementación del Corredor Marítimo Verde Shanghái-Melbourne (GSC), una iniciativa que busca acelerar la transición hacia combustibles más limpios y establecer un modelo de cooperación portuaria replicable en otras rutas comerciales entre Asia y Australia.
El proyecto, impulsado por el Puerto de Shanghái [foto inicial], el Puerto de Melbourne y la red internacional C40 Cities, entra en su fase de ejecución con una hoja de ruta que contempla el desarrollo de combustibles alternativos, infraestructura energética y soluciones digitales para reducir el impacto ambiental del transporte de mercancías.
Shanghái, el puerto de contenedores más activo del mundo, se ha fijado como objetivo alcanzar una capacidad anual de suministro de un millón de toneladas de metanol verde y biocombustibles.
Melbourne, por su parte, busca alcanzar la neutralidad de carbono en sus propias operaciones para 2030 y fortalecer las condiciones para abastecer de combustibles alternativos a los buques que recalan en sus instalaciones.
Combustibles limpios y tecnología
Entre las prioridades del plan figura completar estudios de referencia y viabilidad para desplegar uno o más portacontenedores propulsados por combustibles bajos en carbono en la ruta Shanghái-Melbourne antes de 2035. La iniciativa también pretende enviar una señal de demanda al sector naviero, los productores de energía y los responsables políticos para incentivar inversiones en soluciones de bajas o nulas emisiones.
La estrategia contempla aprovechar la capacidad de suministro de metanol existente en Shanghái y avanzar en la viabilidad de su producción, transporte y abastecimiento en Melbourne. Asimismo, prevé evaluar la instalación de infraestructura eléctrica en tierra, que permita a los buques conectarse a la red durante su estancia en puerto y reducir el uso de motores auxiliares.
La digitalización será otro componente fundamental. La conectividad de datos entre puertos y embarcaciones, la optimización de las travesías y los sistemas interoperables permitirán mejorar la eficiencia operativa, la transparencia y el seguimiento de las emisiones a lo largo de la cadena logística.
Una alianza estratégica entre dos puertos
El proyecto reúne a organismos públicos, operadores portuarios y empresas energéticas. Entre sus participantes figuran Shanghai International Port Group (SIPG), COSCO Shipping Lines y los proveedores de energía HAMR Energy, Abel Energy y Shenergy, con la colaboración de la Sociedad China de Clasificación en materia de estándares y certificación de combustibles.
El lanzamiento coincide con el vigésimo aniversario de la asociación entre los puertos de Shanghái y Melbourne. La relación tiene una dimensión comercial significativa: China es el principal socio comercial de Melbourne y representa el 50% de sus importaciones de contenedores y el 20% de sus exportaciones.
La iniciativa demuestra cómo la cooperación internacional puede traducirse en medidas concretas frente al cambio climático. El desafío será convertir los compromisos en infraestructura, disponibilidad de combustibles y operaciones viables a escala comercial.



