Pieza emblemática

Sin duda una obra maestra para el mundo de la relojería y una hazaña técnica para los amantes de complicaciones útiles, es lo que representa Hora Universal de Patek Philippe, a simple vista consiste en una belleza absoluta pero gracias a sus funciones prácticas es considerado de gran ayuda pues su mecanismo permite conocer de una ojeada la hora local de las principales capitales del mundo.

La hora local indicada por las agujas de las horas y los minutos corresponde al lugar que aparece enfrente del índice de las 12 horas en el disco de las ciudades. La puesta en hora se efectúa a través de la corona en conjunción con el disco 24 horas, lo que permite hacer la distinción entre las horas de la mañana y las de la tarde. El cambio de huso horario resulta muy fácil de realizar mediante presión en el pulsador situado a las 10h.

 

 

Su mecanismo fue ideado por el relojero ginebrino Louis Cottier a principios de la década de los treinta, mismo que ofreció dicha invención a Patek Philippe quién en 1959 la protegió con la patente suiza. Posteriormente, tras una segunda invención de Cottier, que era capaz de mostrar dos zonas horarias a la vez, inspiró al desarrollo del Calatrava Travel Time en la década de los noventa. En 1999, Patek Philippe optimizó el calibre 240 HU (Hora Universal) de tal forma que cuando el mecanismo cambiaba de una zona horaria a otra, la precisión del movimiento y la progresión de la aguja de los minutos no se veía afectada. En el año 2000, Patek Philippe usó este movimiento para volver a lanzar su reloj de hora universal en su colección estándar y que ahora vemos durante el Salón mundial de la relojería y la joyería Baselworld de este año.

Su espectacular diseño acompaña al oro amarillo de 18 quilates que lo conforma, el centro de esmalte cloisonné es hecho a mano con motivo de mapamundi que presenta la rareza de asociar una esfera con esmalte  cloisonné y la complicación de un Hora Universal capaz de seducir a cuantos aprecian el arte. Cabe mencionar que dada la complejidad que supone la creación de una esfera en esmalte cloisonné, será objeto de una producción anual limitada.

Este tipo de relojes  de cuyos modelos antiguos alcanzan precios astronómicos en las subastas internacionales, vuelven a incorporarse a la colección corriente de la manufactura ginebrina.

 

Texto: Rafael Luna Grajeda ± Foto: Patek Philippe.

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