Criatura de leyenda

Con movimientos cautos a la luz del día, por las calles de escocia se asoman las pisadas de un animal poco más grande que un gato, de cuerpo rojo anaranjado, encendido como fuego y pecho y cuello blancos como nieve.

El zorro rojo deambula alerta, con sus orejas atentas y su poblada y distintiva cola, erguida; ésta le ayuda a comunicarse y guardar equilibrio al correr o saltar.

Considerado un ser mitológico, astuto e inteligente, habita tanto bosques de coníferas, mesetas montañosas y zonas costeras, como áreas urbanas pobladas por el hombre. Se adapta fácilmente a diferentes lugares y logra sobrevivir sin gran complicación.

El mejor momento para identificarlo con mayor facilidad es durante el invierno, cuando las hembras llaman con sus aullidos nocturnos a sus compañeros, oportunidad que aprovechan muchos cazadores para dar con su paradero.

 

 

 

 

 

Protegido del reino

La cacería del zorro con perros comenzó en 1660 con Carlos II como un deporte de las familias reales e invitados; después se convirtió en una tradición extendida a terratenientes, quienes se reunían a tomar vino caliente a la espera del escopetazo que abría la marcha de cacería.

En febrero de 2002, esta práctica de tres centurias dejó de ser legal, pero fue hasta 2005 cuando pasó a la historia debido a la ley de Hunting Act, que prohibió la caza de zorros, renos y liebres, la cual entró en vigor en Inglaterra y Gales, luego de una larga guerra parlamentaria y judicial.

 

Texto: Amelia Watson ± Foto: 4EYES / PFC / 500PX / SOA

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