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Desde hace 170 años, el sello Patek Philippe rep- resenta precisión, calidad y elegancia en el mun- do de la relojería. La constante búsqueda del balance entre la funcionalidad técnica y estética ha sido la fuerza que impulsa a la firma hacia el futuro.

Patek Philippe & Co fue fundada a mediados del sigloXIXporlos relojeros Antoni PatekyAdrien Philippe en Ginebra, Suiza, ciudad con una larga tradición de relojería. La firma comenzó a hacerse de prestigio fabricando, como otros manufactureros suizos, relojes mecánicos y manuales. Desde entonces, la reputación de sus productos se consagró a nivel internacional. Hasta la fecha, estos son codiciados gracias a su gran prestigio, además de ser elegidos por las familias de la realeza en algunos países.

 

 

Cada detalle de los relojes elaborados por Patek Philippe se encuentra cuidadosamente diseñado y ensamblado por sus expertos. La casa ginebrina se encarga de cada una de las etapas en la creación de sus relojes; su independencia le ha permitido establecer sus propios criterios de calidad, como es el caso del Sello Patek Philippe, una certificación de reconocimiento mundial que refrenda el inigualable trabajo en la fabricación de sus creaciones. Este Sello se emplea para evaluar a los elementos que constituyen al reloj en sí; desde el movimiento, la caja, la esfera y las agujas, hasta los pulsadores, los brazaletes y los cierres, entre muchos otros detalles que garantizan su funcionamiento y estética.

Este cuidado por el detalle resulta en un proceso arduo; son mil 200 las operaciones requeridas para producir los elementos de un reloj automático de la marca, y un promedio de entre 40 y 60 para confeccionar una rueda o un piñón, por lo que el 45% de los trabajos tienen como único objetivo cumplir con los estándares de la calidad impuestos por Patek Philippe. Los procesos de control también son extensos, y suelen efectuarse durante varias horas para cuidar la elaboración de cada componente.

De la misma manera, son entre 9 y 12 meses el pe- riodo requerido para fabricar un movimiento de cuer- da manual o automático, todo con el fin de fabricar un reloj merecedor de ostentar el nombre Patek Philippe.

En su interior, cada componente se manufactura con el mayor cuidado; desde las aristas de los puentes y de las platinas, hasta las caras visibles y ocultas del reloj. Y la diligencia aplicada en procedimientos como achatar las puntas de las piezas de acero o moldear las ruedas no se debe a un mero capricho estético, pues con esta operación, por ejemplo, se reducen los roza- mientos y se optimiza el rendimiento y la perpetuidad del movimiento. Éste último debe cumplir con una serie de estrictas exigencias que involucran factores técnicos y de acabado que le otorgan funcionalidad y fiabilidad a largo plazo.

 

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Por su parte, las cajas son elaboradas del modo tra- dicional con estampado en frío, y mediante acuñacio- nes sucesivas y presión de varias toneladas se le da la forma definitiva, mientras que los punzones y matri- ces se fabrican de acero ultra duro con una precisión de una milésima de milímetro. Posterior a los acabados manuales, se realiza un pulido que dura de 2 a 6 horas en promedio, dependiendo del tipo de caja y del metal que se utilizó en su obtención.

 

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Las etapas finales en la creación de un reloj Patek Philippe duran varios meses, esto es, durante el ensamblaje y después de éste. Los mecanismos internos son sometidos a rigurosas pruebas durante aproximadamente 30 días, y 20 días posteriores al ensamblado se dedican a exámenes de precisión, simulación de uso, control de las funciones e impermeabilidad realizado con agua y aire. Finalmente, se efectúa un control estético para confirmar que el aspecto del reloj sea impecable. De esta manera, se asegura la máxima calidad funcional y estética.

Patek Philippe es portador de una larga tradición en el mundo de la alta relojería, aunque su prestigio se debe al constante avance e innovación que ha mostrado a través de su historia. Constantemente, la firma propone nuevas ideas en la manufactura de relojes sólo cuando considera que éstas aportan al consumidor una plusvalía tangible en cuanto a calidad y fiabilidad.

A 170 años de su fundación, Patek Philippe es hoy en día una de las casas relojeras más recono- cidas del mundo, y su invariable motivación para seguir innovando le permiten seguir presentando relojes que por sí solos, simbolizan distinción e in- discutible calidad. 

 

 

Texto: Gustavo Pérez ± Foto: Petek Philippe and Co.

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