Un invierno en tonalidades azules; efecto vintage donde posiblemente la reconocida canción de Paul Muriat, The love is blue, juegue un papel importante y sea la inspiración de los diseñadores esta temporada, dando descanso a los colores negros y grises para crear así un efecto romántico y una estética que nos ofrece belleza, elegancia y hasta nostalgia. Las siluetas se afinan para dar lugar a los vestidos largos con transparencias, vuelos, telas fluidas, gasas, organdí, satén; a las estructuras frescas, a los drapeados y a los pliegues que aportan movimiento.

La sencillez, la variedad y la sobriedad han sido representadas sobre las pasarelas. Las firmas han incluido las siluetas y cortes femeninos unicolor, pantalones holgados de tiro alto, blusas de mangas oversize, faldas plisadas y vestidos con vuelo tanto para el día como para la noche; con ello los creadores nos ofrecen una tendencia sin horarios. Temas discretos para concebir la atemporalidad en las colecciones de la Haute Couture.

La gama de colores fríos aparecen para los nuevos románticos que se encuentran cómodos con los diversos azules: marino, glacial, cobalto, celeste, acero

 

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