Viviendo la historia a través del arte

Por lo general, nuestro acceso a la historia de un país se da a través de testimonios escritos de personas que vivieron ciertos eventos o, después del siglo XIX, a través de la fotografía, grabaciones de audio y videos. No obstante, ¿qué sucede cuando la historia de un país se sale de la norma y no queda completamente registrado por el medio escrito sino por las obras que sus habitantes han dejado a lo largo de los siglos? Estamos tan acostumbrados a la historia escrita que puede resultar desconcertante imaginar la existencia de un escenario distinto. Podemos hallar una prueba viva de la historia que ha perdurado a través de las obras de su gente en el setswana de Botsuana.

 

 

 

La palabra setswana (lenguaje de los tswana) se utiliza por lo general para designar el idioma más hablado en este país. Sin embargo, también se usa para dar nombre a la vasta riqueza cultural de Botsuana, incluyendo su música, la literatura y las artes. En particular, es por este último medio que los botsuanos han hecho de su cultura un lenguaje para expresar tanto la historia de su gente como las maravillas naturales que los rodean. Un ejemplo claro de esta fusión estética entre naturaleza, arte e historia se encuentra en uno de los más bellos Patrimonios de la Humanidad en este país: Tsodilo.

No sólo en esta región colisionan el desierto del Kalahari con el delta del Okavango, además es aquí donde se encuentra uno de los registros más antiguos de los San, uno de los primeros grupos pobladores de Botsuana, así como unos de los primeros artistas de este país. En Tsodilo se encuentran más de 4 mil pinturas rupestres de alto valor espiritual que datan de hasta 24,000 años y retratan imágenes de la naturaleza incluyendo animales que fungían como símbolos de su entendimiento sobre el mundo terrenal y espiritual. No obstante, hasta la fecha, arqueólogos e historiadores del arte de todo el mundo siguen develando los misterios de esta región debido a que el estilo artístico de los San en estas pinturas todavía perdura en su arte contemporáneo.

 

 

 

 

Las obras de arte San, si bien no son las únicas de Botsuana, son una ventana a milenios de cultura y a su estilo de vida. Actualmente, los mejores ejemplos de arte San son las canastas hechas a mano por mujeres de distintas tribus. La particularidad que hace estas canastas únicas es que cada una posee motivos artísticos inspirados en elementos de la naturaleza, por ejemplo la piel de las serpientes, el crecimiento de una flor o incluso el vuelo de las aves. Además, no sólo las obras San son estéticas sino también son altamente prácticas, pues una característica que hace que gente de todo el mundo compre estas canastas es que están realizadas a base de una técnica de trenzado que las hace altamente resistentes e impide que su contenido se salga, pues originalmente eran utilizadas para llevar granos.

Si bien estas no son las únicas obras de arte San, es por medio de este estilo de arte altamente simbólico que podemos comprender el estrecho vínculo entre los grupos que han habitado este país y su entorno. Por supuesto, los San no son el único grupo que enriquece el legado artístico de Botsuana, pero vale la pena destacar su arte porque es un ejemplo vivo de lo que tswana significa: un lenguaje que transmite el espíritu de toda una cultura a lo largo de milenios de historia.

 

 

 

 

 

 

Texto: Andrea Mejía ± Foto: HWST / PXHERE / CLIVE SEYMOUR / DC / PNTY / ©LWOODRUFF 2017 / CHAIRISH / JENMAN AFRICAN SAFARIS / ESTRELLAS KALAHARI / BTS / LUXE IN A CITY / VIAJEJET

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