Un autor inmortal

“No hay ningún secreto del corazón que nuestras acciones no revelen”. Molière.  

Molière es considerado el padre de la Comédie Française, se le reconoce a nivel mundial como uno de los mayores dramaturgos occidentales, asimismo, es célebre por su carrera como actor y por haber establecido grandes pautas como director escénico.

Sus biógrafos cuentan que a los 21 años decidió seguir el camino de la actuación. Molière provenía de una familia acomodada, se había graduado de Derecho en la Universidad de Orléans, y su padre era el maestro tapicero del Palacio Real; a lo que se debe sumar que ser un actor en su época no tenía, siquiera, el carácter de oficio: era visto como un estigma propio de pecadores sin derecho al camposanto. 

Contra viento y marea, Molière, desarrolló su vocación y su talento mientras viajaba por Languedoc como parte de una compañía de actores profesionales L’Illustre Théâtre –de la cual fue cofundador y que, al cabo del tiempo, pasó a ser de su propiedad. Durante estas giras comenzó a crear farsas y obras cómicas, escritas tanto en verso como en prosa, que satirizaban a los personajes e instituciones del poder religioso y laico; con una fuerte crítica al contexto social, a las flaquezas de la naturaleza humana explícita en las situaciones hilarantes con el toque genial de su agudeza literaria y política su espíritu inspirado existió bajo los dones de la creatividad.

En 1650 se presentó con su compañía La troupe de Molière ante el rey Luis XIV, quien le otorgó el teatro de Petit Bourbon, en París, donde sus obras adquirieron popularidad inmediatamente, aunque implicó la existencia de detractores entre quienes se veían retratados. Su obra Tartufo fue censurada –por el mismo monarca— durante cinco años, en lo que se presume como consecuencia de la presión de las autoridades eclesiásticas. Sin embargo, el rey siguió protegiéndolo: en 1660 se mudó al Palacio Real; cuatro años después, ocupó el puesto de responsable de las diversiones de la corte, para luego dirigir la Compañía Real (Troupe du Roi), nombrada así, en 1665.

A partir de su primera comedia –El médico volador en 1645— estrenó alrededor de 25 obras: Las preciosas ridículas, Tartufo, Don Juan, El avaro, El burgués gentilhombre, El misántropo... Sus representaciones incorporaban actuación, música, y ballet.

Actuó hasta el último día de su vida, el 10 de febrero de 1673: mientras protagonizaba al personaje principal de su última obra, El enfermo imaginario, se desvaneció en el escenario... Molière llevó su talento hasta el buen gusto de reírse de sí mismo, y escribió para su propio epitafio la siguiente frase: “Aquí yace Molière, el rey de los actores”; en esos momentos hizo de muerto y realmente así fue.

Su carrera aportó prestigió a los histriones y a la comedia; su nombre está ligado a la institución de la Comédie Française, que ha permanecido vigente desde el siglo XVII y a la que también se le conoce como la “casa de Molière”. Aunque fue inaugurada 7 años después de su muerte, está vinculada a la consecuencia de su influencia y de su obra artística.

 

 

 

 

 

“El deber de la comedia es corregir a los hombres entreteniéndolos”.
- Moliere

 

Molière hoy

Molière se llamó oficialmente Jean-Baptiste Poquelin (1622 - 1673). Sus obras han sido traducidas a todos los idiomas, están en cartelera a lo largo y ancho del orbe, adaptadas a los diversos géneros del arte. El humor sigue siendo el modo en el que salen a la luz los excesos de algunos hechos y sus protagonistas que, tal parecen sacados de la comedia extrema de la vida que perpetuó Molière.

Marcel Pagnol decía: “Si Jean-Baptiste Poquelin nació en Paris, Molière nació en Pézenas” y con ello muestra hasta qué punto es importante para la ciudad. Año con año de mayo a octubre, se organizan en una atmósfera teatral: simposios internacionales y reconstrucciones históricas. Scénovision Molière es un lugar ambientado con decoraciones, imágenes y música del siglo XVII que llegan a transportarnos al reencuentro con la última presentación de Molière o con personajes como Madeleine Béjart o el “Rey Sol”.

Existe la creencia que Molière es el autor más representado en Francia y supera a las puestas en escena dedicadas a las creaciones de cualquier dramaturgo contemporáneo. Se puede afirmar que su Alta Comedia está en renovación perpetua.  

 

Texto: Maruchy Behmaras ± Foto: The Sun / Valencia Teatros / Eu Touring / The Sun

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