Las Islas Maldivas, que se enfrentan a una amenaza medioambiental como ninguna otra nación por el creciente y preocupante nivel del mar que podría dejarlas bajo el agua en algunos años, han recibido diferentes propuestas de arquitectos de todo el mundo que coinciden en que la verdadera solución es la creación de plataformas petrolíferas semi sumergibles o islas flotantes.

En 2010, Mohamed Waheed Hassan, quien en ese entonces ocupaba el cargo de vicepresidente del país, señaló en un informe del Banco Mundial: “Somos uno de los países más vulnerables de la Tierra y por tanto necesitamos adaptarnos”.

Por otro lado, el gobierno ha dado a conocer también algunas soluciones como comprar tierras en la India o Australia, con la finalidad de formar una república de exilio, refugio de hasta 400 mil habitantes que escapan del lugar donde su país solía estar: Una aceptación de derrota que no ha llegado a concretarse por la cultura e identidad de las islas, que datan de hace más de 2 mil años.

 

 

 

La Mezquita del Viernes Viejo

Más comúnmente conocida como la Antigua Mezquita del Viernes, está ubicada en la Isla Malé, capital de las Maldivas, y fue levantada sobre la mezquita de Hukuru Muskuiiy, construida por el primer sultán musulmán en Maldivas, Mohamed Bin Abdullah, luego de su conversión al islamismo.

Hoy reconocida como la más antigua de todas en las islas, la Mezquita del Viernes Viejo data de 1656 y está construida con piedra de coral y diferentes incrustaciones que hacen de ella una verdadera obra de arte. Para ingresar es necesario solicitar un permiso especial emitido por el Ministerio de Asuntos Islámicos.

En su interior, la alfombra de oración mira en dirección a La Meca. Posee tres entradas y dos salas rodeadas de antecámaras. Tiene un techo abovedado y decorado. Maestros carpinteros locales emplearon técnicas tradicionales de tallado y lacado para lograr techos culturalmente significativos.

El minarete fue construido a base de piedras de coral reforzado con tiras de metal. Está rodeado por un cementerio con lápidas del mismo material en forma redondeada para las mujeres y puntiaguda para los hombres; en cuanto a las de los sultanes, se distinguen por las inscripciones en letras color dorado.

A mediados de la década de los 80 se levantó la Gran Mezquita del Viernes que contó con el financiamiento de varios países del golfo. Actualmente, se distingue por ser la más grande de toda la ciudad, lo que le permite ser vista desde casi cualquier punto. Fue construida con mármol blanco, coronada por una cúpula color oro.

Malé se respalda con otras islas aledañas como Hulhulé para complementar los servicios que debe brindar como ciudad capital; por ejemplo: Un aeropuerto internacional. Adicionalmente, cabe destacar, hubo la necesidad de levantar una isla artificial adyacente.

 

 

 

La Ciudad de la Esperanza

Esta nueva isla artificial, bautizada como Hulhumalé, y apodada ‘Ciudad de la Esperanza’, es considerada por muchos como la creación del siglo XXI.

Según el director de desarrollo empresarial de la Corporación de Desarrollo de Vivienda (HDC) que supervisa la isla flotante, Areen Ahmed, ésta “se está desarrollando a través de consideraciones cuidadosas sobre el cambio climático en su arquitectura y sus comunidades”.

Su primera fase comenzó en 1997 y se completó en 2002. Dos años más tarde celebró la llegada de sus primeros mil habitantes. Para 2014, con 244 hectáreas más de tierra que se agregaron desde 2015 por la empresa belga Dredging Internacional, contaba ya con más de 50 mil personas viviendo ahí. Sin embargo, para la década de 2020, se espera que Hulhumalé albergue hasta a 240 mil.

Según expertos, lo anterior podría lograrse considerando que, en contraste con la naturaleza no planificada de Malé, la isla artificial fue diseñada bajo diferentes estándares de planificación urbana verde, con edificios orientados de norte a sur para reducir la acumulación del calor. Asimismo, las calles optimizan la penetración del viento para volver casi nula la dependencia del aire acondicionado. Con la finalidad de reducir el uso de automóviles, las escuelas, parques y otros lugares públicos se encuentran a una distancia máxima de 200 metros de los desarrollos residenciales. Un tercio de la electricidad del desarrollo urbano es provisto por energía solar y se configuró la recolección de lluvia para garantizar el abasto de agua.

Hoy en día, la mayoría de las edificaciones en Maldivas son trabajadas con la ayuda de expertos locales en la búsqueda por generar el mínimo impacto posible al momento de emplazarse cerca de arrecifes, vegetación, etc. Debe procurarse el uso de bambú, maderas nativas y sistemas prefabricados.

Múltiples complejos han ya sido construidos bajo estas normativas. Tal es el caso de OFIS Architekti, que en 2009 seleccionó cuatro islas para el desarrollo de resorts cinco estrellas los cuales ofrecen diferentes tipos de amenidades y servicios, con vistas y espacios orientados hacia el océano.

Ubicado en el atolón de Noonu, el restaurante Tavaru se distingue del resto de los edificios por su arquitectura contemporánea, futurista y con un toque primitivo, que ofrece a sus visitantes experiencias variadas. Se completó en 2014 y estuvo a cargo de ADR Arquitectos.

El lugar genera un entorno adecuado para el almacenamiento y presentación de una colección única de los mejores vinos antiguos del mundo, que se sirven en acompañamiento a una extraordinaria cocina experimental japonesa. En términos de arquitectura, explicaron sus creadores, el mayor reto fue lograr una simbiosis armónica con los otros edificios de la isla.

Para lograr una edificación de esta altura (23 metros) en un sitio como las Maldivas, fue un desafío planificar la construcción combinando métodos tradicionales y locales, con técnicas y materiales típicos de la construcción europea moderna, como lo es el hormigón reforzado para la fachada, que sirve como un tubo de soporte, alrededor de una escalera de caracol hecha de escalones prefabricados.

Finalmente, se prevé que este 2021 se complete Oceans’ Haven una ciudad ecológica que conectará la isla de Hulhumalé con el océano. Fue el estudio de diseño CCA Architects, con sede en Beijing y Nueva York, el ganador del concurso ‘Aeropuerto de Maldivas, Desarrollo de la Zona Económica’.

Es un proyecto inspirado en la naturaleza, del que el Plan Maestro presenta edificios sinuosos únicos cubiertos con techos verdes y paneles solares, y se está llevando a cabo en colaboración con Beijing Urban Construction Group Co. Se instalará un desarrollo de uso mixto que promoverá la vida urbana de alta densidad con un transporte público que consistirá en desplazamientos tanto por agua como por tierra.

Un factor único de Oceans’ Heaven es que extraerá energía de los maremotos para generar hasta 70% de la electricidad necesaria para alimentar todo el proyecto. Algunas de las amenidades que se integrarán son un centro cultural, restaurantes, un centro de negocios, centros comerciales y de convenciones. La ventilación cruzada pasiva y la recolección de lluvia también se incorporarán al diseño.

Según los arquitectos de CAA el desarrollo buscará unir arquitectura, arte, medio ambiente y cultura en el Océano Índico. 

 

 

Texto: Alejandra Cañedo ± Foto: CAA Architects, waterstudio.nl, DYMITR MALCEW, seal superyacths

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