Lo sabemos, la temporada de días festivos está entre nosotros y es hora de las interminables cenas en casa, los compromisos, los familiares, los amigos y la grata experiencia de compartir y divertirnos.

Aquí en Amura estamos listos para iniciar estas fechas, y queremos participar con los mejores tips para ser uno de los anfitriones más memorables y no morir en el intento.

Deja que el bar haga señas

Para una entrada armoniosa, dale a los invitados que llegan un punto claro de destino; el bar o una pequeña mesa con bebidas que tenga lo esencial siempre será un oasis. Intenta que el acceso al bar sea mayor a un ángulo, esto con el propósito de prevenir que los invitados esperen su turno. Es importante que esta área siempre esté bien surtida (enfriar entre dos y tres botellas de vino blanco dos horas antes, siempre es una buena opción) y con los accesorios correctos a la vista - descorchadores, vasos, hielo y accesorios de coctelería-. Nadie quiere preparar un Manhattan en medio del aire.

En algún punto, la cocina va a estar saturada

Los invitados siempre irán en donde sea que esté la acción, además quieren pasar tiempo con el anfitrión. Debes de estar preparado con un arreglo hospitalario.

¿Nuestra recomendación? Distribuye aperitivos y platos con canapés en las zonas más remotas de tu lugar de trabajo, de este modo, las personas naturalmente se quedarán en estos lugares sin estar sobre de ti.

Administra el ambiente

En cualquier día festivo, tus invitados van a llegar con hambre (y listos para deleitarse), no hagas que esperen demasiado para el evento principal. También genera una atmósfera agradable a través de una iluminación interesante y una decoración con tu sello personal.

Crea una escena

Para el factor “Woww”, un mantel blanco con platos blancos y otro o dos con colores de acento -por ejemplo, arándano, turquesa o solferino-. Las flores o el centro de mesa deben tener una altura media, de modo tal que se pueda conversar sin que se interpongan.  

Una tarjeta para todos

Lo sabemos, planes de asiento, suena formal, pero de hecho hacen que los invitados se sientan más cómodos. Pensemos en quiénes se benefician de este particular arreglo: niños pequeños (se sientan junto a sus padres), parejas (separarlos alienta la conversación) e invitados que son un poco retraídos (trata de ubicarlos al centro, dependiendo de su personalidad). Luego, rellena los espacios.

El postre se toma en la sala

Un cambio de escenario para tomar el café y disfrutar de los dulces, siempre es una excelente oportunidad para estirar las piernas y cambiar de conversación con personas distintas.  

Construye un marco de referencia

Siempre es una buena idea tener lista la infraestructura del postre -platos, servilletas, tenedores- en una mesa auxiliar antes de que inicie la fiesta. Éste es un buen momento para poner la crema en el refrigerador y tener la cafetera lista para la acción. Esto ahorra molestias y mantiene a todos felices.

Algo extra

Chanel decía que para ser necesario se debía ser diferente. Antes del postre definitivo, prepara a tus invitados con dulces “de calentamiento” -por ejemplo chocolates o caramelos salados- mientras todo lo horneado queda listo (¡que no falten los postres que trajeron!). Quesos confitados y nueces con un vino dulce proveen el coda adecuado.

Una sorpresa al final

Para las fiestas,  la champaña siempre es una excelente opción al final de la comida. Es parte de esos pequeños toques que las personas recuerdan y disfrutan.

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