·amura· 94 Catadores • Tasters Brunello y vino Nobile Di Montepulciano Visitar Toscana significa adentrarse en sus pueblos habitados hace algunos siglos, por los etruscos. En la provincia de Siena (se debe incluir una pausa en la ciudad de Siena) se ubican los municipios de Montalcino y Montepulciano; ambos con raíces en la cultura etrusca, por lo que su legado medieval es observado en sus antiguas edificaciones. Sin embargo, son poblaciones pequeñas que en esencia son caminables, tornándose románticas entre vino, trattorias y vestigios arqueológicos. A Montalcino se le glorifica por la selección de uvas Sangiovese especificada como Bunello, la DOCG es Brunello di Montalcino. Muchas familias han llegado a esta región italiana y se arraigan para generar vinos italianos. Como ejemplo, Fabian Schwarz, fundador de la bodega La Màgia, que integra métodos sustentables para elaborar un Brunello di Montalcino de proceso ecológico, un tinto con final elegante. El viñedo de Fabian reverdece con Sangiovese; son buenos anfitriones para conocer su producción con previa cita. Además de las bodegas cercanas a Montalcino, la iglesia de San Agostino y La Fortezza son de admiración turística. Sin olvidar realizar una degustación en la Enoteca La Fortezza, la primera que se abrió en esta ciudad (1980), por iniciativa de Mario Pianigiani y Marzio Giannelli. A menos de una hora de Montalcino, está otro poblado de estilo medieval ubicado en una colina: Montepulciano. Por la Via di Gracciano nel Corso se sitúan varias enotecas, contemporáneas y tradicionales. Las bodegas son conocidas en italiano como Cantinas, donde son realizadas catas guiadas. Las distintas expresiones aromáticas de un vino Nobile de Montepulciano y el prestigioso Vin Santo se pueden catar en la Enoliteca del Consorzio Vino Nobile de Montepulciano. Wine Brunello and Nobile di Montepulciano Visiting Tuscany means going to its villages, inhabited a few centuries ago by the Etruscans. In the province of Siena (a stop in the city of Siena should be included) are the municipalities of Montalcino and Montepulciano; both with roots in the Etruscan culture, so their medieval legacy can be seen in their ancient buildings. However, they are small towns that are essentially walkable, becoming romantic among wine, trattorias and archaeological remains. Montalcino is glorified for the selection of Sangiovese grapes specified as Bunello, the DOCG is Brunello di Montalcino. Many families have come to this Italian region and put down roots to produce Italian wines. For example, Fabian Schwarz, founder of La Màgia winery, integrates sustainable methods to produce an organic Brunello di Montalcino, a red wine with an elegant finish. Fabian's vineyard is planted with Sangiovese; they are good hosts to learn about their production by appointment. In addition to the wineries near Montalcino, the church of San Agostino and La Fortezza are of tourist admiration. Not to be missed is a wine tasting at the Enoteca La Fortezza, the first to be opened in the town (1980) on the initiative of Mario Pianigiani and Marzio Giannelli. Less than an hour from Montalcino is another medieval hilltop village: Montepulciano. Along the Via di Gracciano nel Corso there are several wine cellars, both modern and traditional. The cellars are known in Italian as cantinas, where guided tastings are held. At the Enoliteca del Consorzio Vino Nobile di Montepulciano you can taste the different aromatic expressions of a Montepulciano Nobile and the prestigious Vin Santo.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=