Guatemala - page 22

rendez-vous
D
ecididamente contemporáneo, el modelo Ro-
yal Oak Automático esqueleto de Audemars
Piguet toma su fuerza de una alianza veraz
entre tradición y modernidad. El arte del esqueleto es
un ejercicio de estilo único, practicado exclusivamen-
te por unas cuantas manufacturas relojeras. Este arte
es extremadamente particular, requiere de un pro-
fundo savoir-faire técnico y artístico. Técnico, porque
esqueletizar un movimiento es tomar conciencia de la
necesidad de preservar su estructura para mantener
su precisión y fiabilidad. Artístico, porque el calado de
los componentes impone una labor de decoración ex-
tremadamente minuciosa cuya realización requiere de
habilidad y experiencia.
El nuevo Royal Oak Automático esqueleto se ins-
cribe, por consiguiente, en esta lógica, a pesar de
que este calibre ha sido realizado con un espíritu to-
talmente distinto. El calibre 3129 esqueleto, decidi-
damente moderno, está en línea con una evolución
estilística más arquitectónica y contemporánea. Los
acabados de alta gama, la ejecución sobria y los ras-
gos estirados hacen eco de los elegantes acabados de
la caja y el satinado de bisel.
Las líneas puras y contemporáneas de esta crea-
ción, opuesta a los modelos en esqueleto tradicio-
nales, subliman la colección Royal Oak a la que está
destinada. Un corte sobrio y puro, satinado vertical
sobre la platina y sobre los puentes, intensificación de
los colores, contrastes y matices obtenidos gracias al
achaflanado íntegramente realizado a mano. La paleta
cromática varía entre el gris y el tono de la antracita.
Este color, tan sobrio como elegante, se obtiene me-
diante un tratamiento galvánico de superficie. El pre-
dominio del gris contrasta con el color de los trenes de
ruedas de latón dorado y con la masa oscilante de oro
macizo de 22 quilates, también esqueletada, acuñada
con el monograma AP.
Royal Oak
Automático Esqueleto
D
ecisively contemporary, the model Royal
Oak Automatic watch by Audemars Piguet
takes its force though an alliance between
tradition and modernity. The art of the frame
working is an exercise in unique style, practiced
exclusively by a only a few watchmakers. This art
is extremely peculiar, requires a profound savoir-
faire and artistic technique. Technical, because to
frame work a movement is to take into consider-
ation the necessity to preserve its structure to
maintain precision and workability. Artistic, be-
cause the openwork of its components imposes a
minutely cautious decorative labour that requires
ability and experience.
The new Royal Oak Automatic inscribes itself,
consequently, in this logic, despite the fact that this
calibre has only been realized with a completely dif-
ferent spirit. The calibre 3129, divisively modern,
is in line with a more modern and contemporary
stylistic evolution. The finishing touches are of the
highest quality, the execution is sober, and the ex-
tended features are an eco of the elegant finishing
touches of the case and the bevel satin finish.
The pure and contemporary lines of this cre-
ation, which differs from the traditional watches,
exalt the Royal Oak collection to which it is des-
tined. A sober and pure cut, with a vertical satin
finish over the silver and over the bridges, the
intensification of colors, contrasts and shades
obtained bevel made entirely by hand. The chro-
matic palette varies between gray and anthracite
tones. This color, as sober as it is elegant, is obtain
through a galvanic treatment of the surface. The
predominance of gray contrast with the colors of
the brass wheels and with the oscillating 22 karat
solid gold mass, also frame worked, engraved with
the AP monogram.
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