Herencia cultural • Cultural Heritage ·amura· 105 Tecnología y tradición La restauración de Notre Dame fusionó métodos tradicionales con tecnología de vanguardia. Modelos 3D generados a partir de escaneos láser realizados antes del incendio permitieron trazar mapas detallados de la estructura y los elementos arquitectónicos. Estos modelos sirvieron como guía para devolver su originalidad a las partes afectadas, con una precisión milimétrica. Asimismo, robots y drones fueron empleados para evaluar daños en áreas de difícil acceso, mientras que programas de inteligencia artificial ayudaron a analizar los restos calcinados, identificando materiales recuperables. La reparación de los vitrales implicó el uso de microscopios de última generación para limpiar y reparar los fragmentos sin alterar su autenticidad histórica. El procedimiento de reconstrucción no estuvo alejado de los riesgos. Uno de los principales fue la contaminación por plomo, que comprometió tanto la salud de los participantes en las distintas áreas como el medio ambiente circundante. Fue necesario implementar estrictas medidas de seguridad que garantizaran la limpieza de las zonas afectadas y proteger al personal, especialmente a los artesanos que trabajaron estos materiales. Otro de los retos fue la estabilidad estructural. El peso de la bóveda y el daño sufrido en los pilares exigieron complejas soluciones ingenieriles para evitar el colapso durante las labores de restitución. Además, la pandemia de Covid-19 retrasó los trabajos, al evitarse la presencia de grandes grupos de trabajadores al mismo tiempo en determinadas zonas. Technology and Tradition The restoration of Notre Dame combined traditional methods with cutting-edge technology. 3D models created from laser scans taken before the fire provided detailed maps of the structure and architectural elements. These models were used as a guide to accurately restore the affected areas to their original condition. Robots and drones were also used to assess damage in hard-to-reach areas, while artificial intelligence programs helped analyze the charred remains and identify salvageable materials. To repair the stained glass windows, state-of-the-art microscopes were used to clean and repair the fragments without altering their historical authenticity. The reconstruction process was not without its risks. One of the most significant was lead contamination, which threatened the health of those involved in the various areas as well as the surrounding environment. Strict safety measures had to be taken to ensure the cleanliness of the affected areas and to protect the personnel, especially the craftsmen who worked with these materials. Another challenge was the stability of the structure. The weight of the vault and the damage to the columns required complex engineering solutions to prevent collapse during the restoration work. In addition, the Covid-19 pandemic delayed the work and prevented large groups of workers from being in certain areas at the same time.
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