Polonia - page 75

·amura·
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5 noches •
5 nights
Fes:
zalamería de
callejones insólitos
M
any encounters are fulfilled in the mys-
terious winding streets where the houses
are touching, they lean toward each other,
and are joined by curious bridges forming suspi-
cious tunnels, which are animated with happy or
awkward impromptu meetings. The medina of Fes
is a crossroad, a perpetual trail of streets, which be-
comes lost and surprising with the opportunity to
find itself again and rediscover the exit.
First day
On arrival we settled into the wonderful Riad Fes, a
former palace in the medina that has been restored
by Chakir Sefrioui. We penetrated the walls deco-
rated with zeliges (tiles composed by cut pieces and
coupled to reproduce geometric patterns), stucco
and carved wood.
We observed the vast walled citywheremosques
minarets arise, most notably that of the Karaouine,
the highest one. The voice of the muezzin was slid-
ing on the hills surrounding the city, the sun was
setting on the horizon, and the murmur from the
medina came up likemedieval music. In the hills we
could observe the old forts or Borj, the tombs of the
Marinid dynasty and in the distance the Middle At-
las mountains were visible.
We sat at the bar L’Alcazar with its beautiful
columns that line the courtyard adorned with a
long fountain, before enjoying a delicious din-
ner at the restaurant L’Ambre at Riad, a menu de-
signed by Fouzia Sefrioui composed of Basti’la (pie
of filo pastry with pigeon and almonds), a tajine
of chicken with lemon and olives (cooked in a hat
shaped clay pot) and the delicious pastries like
gazelle horns and macaroni. Our bodies felt the
music vibrate, the echoes of history, the voices of
the prayers and the singing of the muezzin, while
enjoyed the delicate flavors.
C
uántos encuentros se cumplen en el serpen-
teo misterioso de las calles en donde las casas
se tocan, se inclinan una hacia la otra, se unen
por curiosos puentes que forman unos sospechosos
túneles, que se animan con encuentros improvisa-
dos, felices o inoportunos. La medina de Fes es un
cruce de caminos, un sendero perpetuo de calles,
que se pierde y sorprende con la oportunidad de en-
contrarse y de volver a descubrir la salida.
Primer día
Al llegar nos instalamos en el maravilloso Riad Fes, un
antiguo palacio dentro de la medina que ha sido res-
taurado por Chakir Sefrioui. Penetramos en los muros
decorados de
zeliges
(azulejos compuestos por pie-
zas recortadas y acopladas para reproducir motivos
geométricos), estuco y madera labrada.
Observamos la inmensa ciudad amurallada de
donde surgen los minaretes de las mezquitas, de en-
tre los que destaca el de la Karaouina, el más alto. La
voz del muecín se resbalaba sobre las colinas que ro-
dean la ciudad, el sol bajaba en el horizonte, y el ru-
mor de la medina subía como música medieval. En las
colinas se observaban los antiguos fuertes o Borj, las
tumbas de la dinastía merinida y a lo lejos se adivina-
ban los montes del Atlas Mediano.
Nos sentamos en el bar L’Alcazar con sus hermo-
sas columnas que bordean el patio adornado con su
larga fuente, antes de degustar la deliciosa cena en
el restaurante L’Ambre en el Riad, un menú diseña-
do por Fouzia Sefrioui, compuesto de Basti’la (pie
de fila con pichones y almendras), un tajine de pollo
con limón y aceitunas (cocido en una olla de barro en
forma de sombrero) y los deliciosos pasteles como
cuernos de gacela y macarrón. Nuestros cuerpos sen-
tían vibrar la música, los ecos de la historia, las voces
de los rezos y el canto del muecín, mientras disfruta-
ban de los sabores delicados.
extraordinary alleys’ flattery
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