Después de navegar por la costa de Asturias y haber atracado en Castropol atravesamos la ría más oriental del territorio galaico, frontera con Asturias, para anclarnos en la marina de Ribadeo, antes de descubrir Galicia, una costa sorprendente y fabulosa. Galicia es la tierra mítica del Finis Terrae de los romanos, la tierra en la que cada día muere el sol tomando un intenso color rojo para hundirse en el mar, en la Costa de la Muerte, donde se encontraba el bosque de los druidas celtas.
Entre las verdes colinas, Santiago es uno de los mayores centros de peregrinación del mundo, donde se veneran los restos del Apóstol, conservados en una suntuosa urna de plata. Para llegar se han diseñado caminos, que se recorren caminando para merecer un trozo de paraíso, el más largo y merecedor es el francés.
Para los conocedores de spa, México se ha convertido en el nuevo “lugar de ser”. Es considerado un paraíso de playa, pero no solamente sus playas brillan.
Los mares australes tienen un color que sorprende, que invita a perderse en sus suntuosos paisajes, donde los hielos se reflejan en el agua estática o el viento agita las olas. Los pingüinos pescan, las focas se calientan en el sol, las montañas compiten con los llanos.
La ciudad de Bariloche está inserta en una majestuosa región argentina que se caracteriza por sus lagos rodeados por Los Andes cubiertos de bosques. El lago Nahuel Huapi extiende sus aguas azules hasta las montañas altaneras que se cruzan para alcanzar el lago Todos Los Santos y el lago Llanquihue del lado chileno.









