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Amandari
Designed to mirror a traditional Balinese village,
Amandari blends luxury with insight into every-
day local life. The name means “peaceful spirits,”
and you’ll indeed find soothing for your soul as
you linger in this idyllic property set on an escarp-
ment overlooking the Auying River Gorge. Relax in
the open-air lobby designed after a wantilan—vil-
lage meeting place—or unwind in the spa, where
open-air bales surrounded by a lotus pond seem to
float peacefully above the water.
Here, just outside the country’s artistic capital
of Ubud, sumptuous accommodations climb the
scale of lavishness to reach a pinnacle in the five-
pavilion Amandari Villas with its own two-tiered
swimming pool. Crafted largely of teak, The
Restaurant opens onto fresh breezes as it gazes
over the green-tiled pool and gorge. Between
savoring appetizing nibbles and indulgent spa
treatments, escape to the trio of modest shrines at
the sacred spring-fed pool nestled between the
resort and river below.
This Spa with 30 guest rooms an offer all the
Spa services and amenities, limo airport transfers,
massage, mountain view, pool, balcony, garden
view, Health Club/Fitness Center. The spa is the
epitome of true relaxation, with its specially for-
mulated body treatments and open-air Mandi
Lulur massage bale overlooking lotus ponds.
Amandari
Diseñado de la misma manera que una tradicional
villa balinesa, Amandari, en Bali, mezcla el lujo con
una introspección hacia la vida diaria de los locales. El
nombre significa “espíritus pacíficos”, y los huéspe-
des verdaderamente logran apaciguar su alma en
este conjunto situado en una ladera escarpada en el
cañón del río Auying. Relájese en el vestíbulo al aire
libre diseñado como un
“wantilan”
—lugar de
encuentro de aldea—o alíviese en el spa al aire libre,
rodeado por una fuente en la que flotan preciosas flo-
res de loto.
Aquí, justo en las afueras de Ubud, la capital del
país, los suntuosos alojamientos suben la escala de
fastuosidad para alcanzar un pináculo en las cinco
villas del pabellón Amandari, con piscina propia de
dos niveles. El restaurante está construido a mano,
abierto a la brisa y con vista a la piscina de azulejos
verdes. Entre apetitosos platillos y tratamientos
revitalizadores es encantador llegar hasta la modes-
ta piscina sagrada, alimentada de agua por el río.
Amandari ofrece 30 habitaciones y entre sus ame-
nidades se cuentan todos los servicios de un excelen-
te spa, además de transporte en limousine al
aeropuerto, albercas, vista a la montaña y a los jardi-
nes y gimnasio, entre otros servicios. Es el epítome de
un verdadero relajamiento con tratamientos especial-
mente formulados y un sitio para masaje al aire libre,
Mandi Lulur,
con vista a las fuentes de lotos.
A
MANDARI
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NANDA
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MANDARI