Escondidas en el Atlántico Norte, a sólo un breve viaje desde el Reino Unido, las islas Faroe son un verdadero paraíso para los amantes de aquellos pequeños pueblos tranquilos y de los paisajes naturales. La ciudad de Tórshavn es la más grande dentro de este grupo de islas, que junto con la localidad de Vestmanna, ofrecen una abundancia de paisajes y montañas cubiertas por pastizales.
Ubicado entre la Torre Eiffel y los Champs- Élysées, se encuentra el Hôtel Plaza Athénée, un lugar que tiene no sólo el aspecto de un auténtico recinto parisino, sino que también emana esa esencia de glamour que sólo un país del viejo continente puede dar.
Adosado a una colina que vigila el mar, entre selva y exuberantes jardines, el Four Seasons Jimbaran es un edén donde el agua surge por donde se lleva la vista. A sus pies se encuentra el mar tranquilo de Jimbaran Bay, azul profundo, junto a la playa de arena blanca.
Gran capital con sabor a pueblo andaluz, tumulto de gente al estilo gallego o asturiano, bloqueada entre las dos Castillas con color del levante, Madrid es una joya que vale descubrir en sus más mínimos rincones. Madrid es un revoltijo de flamenco y jota, una faena de fiestas y bares, un cocido de culturas y un encuentro de olores a España. Madrid es único y siempre nos recibe con el color de su tierra quemada en el sur y sus bosques al pie de la Sierra Norte, en el corazón de España, como la reina de la gran variedad española.
Entre los montes Cárpatos y el mar Báltico, se extienden los llanos fértiles de Polonia donde los pueblos se adosan a las colinas, jugando con los meandros del Vístula y otros ríos que serpentean, y donde se encuentran los últimos bisontes salvajes europeos. Encantadora, sofisticada y cariñosa, Polonia seduce por su gente, su arquitectura y su exquisita comida. Hechiza al descubrirla paseando por sus callejones, sus fortalezas y sus torres que vigilan las plazas.









