Guatemala - page 89

·amura·
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planeta azul •
blue planet
principiantes preparamos nuestro equipo de buceo y
nos dirigimos a donde nuestro guía Nardo López nos
recomendó.
Rompimos el espejo del agua que no era muy cla-
ra y descendimos pegados a la pared de coral hasta
una profundidad de unos veinte metros y empezamos
el recorrido. Lo primero que llamó mi atención fue la
gran cantidad de corales que poblaban el fondo, pero
sobre todo la cantidad de anclas de todo tipo, algunas
muy viejas en las que se notaba el paso del tiempo.
Cuando empezamos a retornar a la superficie nos en-
contramos con un gran cardumen de anchovetas. Eran
tantas que dificultaban nuestra visión y alegraban
el camino, este espectáculo nos sirvió para realizar
nuestra parada de seguridad. Posteriormente, llega-
mos a la protección de la isla cuando el sol empezaba a
ocultarse en el horizonte marino.
El agua de las primeras horas de la mañana era
clara, fresca y vigorizante. Los rayos del sol forma-
ban una gran cortina de luz haciendo que la visibilidad
fuera espectacularmente buena. El mar con sus azules
profundos nos envolvió y durante algunos momentos
los enormes cardúmenes de pequeños peces nos ro-
dearon de tal manera que no podíamos ver a nuestros
compañeros de buceo, que se internaban en enormes
cañadas de coral que en algunos momentos se hacían
tan angostas que nos obligaban a pasar de a uno. Las
amateurish excitement, we prepared our diving
gear and headed where our guide, Nardo López,
had recommended us to go.
We broke the surface of the water, which was
not very clear, and descended whilst holding the
walls of the reef down to a depth of 20 meters, and
began our exploration. The first thing that caught
my eye was the great variety of coral that dotted the
ocean floor, but above all, the quantity of anchors
of all shapes and sizes; some quite ancient where
you could see the passing of time. When we began
our assent to the surface, we found ourselves face
to face with a great shoal of anchovies. The number
was so large that it blocked our vision and made the
ascent longer, although this spectacle allowed us to
make a security stop. After this event, we arrived to
the island as the sun began to set on the horizon.
The water at sunrise was clear, fresh and en-
ergizing. The sun rays formed a great curtain of
light, drastically improving our visibility. The sea,
with its deep blue hues, enveloped us, and for a few
moments, the enormous shoals of small fish sur-
rounded us in such way that we could not observe
our diving companions, who made their way to-
wards gigantic coral valleys that in some cases be-
came so narrow only one of us could pass at a time.
The lobsters and green eels became more confident
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